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¿Tenés riesgos de sufrir un infarto o un ACV?

Cada vez son más jóvenes los hombres y mujeres que sufren problemas cardiovasculares. La urgencia de luchar contra la obesidad y el tabaquismo 

¿Qué riesgo tiene cada uno de nosotros de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular? Aunque no hay un método preciso que nos indique qué va a suceder con nuestra salud de ahora en adelante, es cierto que cuánto más factores de riesgo sumamos, más expuestos estamos a pasar por una situación que ponga en riesgo nuestra vida.
Existen numerosos factores de riesgo que pueden desembocar tanto en un infarto como en un ACV. Los principales son: hipertensión arterial, diabetes, obesidad, tabaquismo, alteraciones de los lípidos (aumento del colesterol en sangre), sedentarismo y estrés.

Por eso, uno de los desafíos actuales de los médicos es "potenciar los esfuerzos para el control de dos aspectos fundamentales: el tabaquismo y la obesidad”, señaló Daniel Anauch, médico cardiólogo y presidente del comité organizador de las IV Jornadas de Cardiología Córdoba 2012. En tanto, es imprescindible que las personas tomen conciencia absoluta de su modo de vida, que tengan presente que deben controlar su peso, comer de manera controlada y saludable y hacer actividad física en forma constante. 

“La obesidad tiene una relación directa con la hipertensión y la diabetes; por otro lado es importante controlar la ingesta de grasas saturadas, que impactan sobre los registros de colesterol de las personas. Asimismo entendemos que es imprescindible fomentar la actividad física en forma sistemática, como mecanismo de prevención de afecciones coronarias” , detalló el especialista.

"En nuestro país se produce un infarto por minuto y un accidente cerebro vascular (ACV) cada cuatro minutos, según se desprende de cifras oficiales a nivel internacional" , los datos serán expuestos y analizados durante las "IV Jornadas de Cardiología de Córdoba 2012", organizadas por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Distrito Regional Córdoba, y la Sociedad de Cardiología de Córdoba (FAC).
Anauch, manifestó que "los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que estas cifras se repiten a nivel global, haciéndose más evidentes en países con grados de desarrollo similares a los de Argentina, frente a otros en los cuales existen otras afecciones de mayor impacto en los índices de mortalidad, sobretodo en aquellos de menor desarrollo”.

“Estas cifras, crecientes por cierto, han dejado de ser de índole privada para convertirse en un problema de salud pública; esto significa que se están desarrollando en todo el mundo cada vez más políticas tendientes a la prevención y tratamiento de ambas patologías, ya que éstas son altamente invalidantes, diezman a la población, tienen altísimos costos y una incidencia directa sobre la economía de los países, entre los cuales Argentina no es la excepción”, agregó.
“En ese marco la situación de nuestro país es aún más grave que la de otros países del mundo desarrollado que han aplicado a tiempo políticas muy firmes de control de los riesgos. En Argentina, de hecho, estamos viendo un crecimiento de diabetes y obesidad, lo que es muy preocupante porque seguramente estos pacientes terminarán sufriendo patologías cardiovasculares; pese a ello, si bien se han aplicado políticas ha faltado agresividad a nivel preventivo”.


Cada vez más jóvenes

Una cuestión que está generando gran preocupación es la prevalencia cada vez mayor de enfermedad cardiovascular en personas jóvenes. Esto representa un grave problema no sólo por la enfermedad en sí "sino también por el impacto que esto tiene a corta edad a nivel familiar, laboral y de desarrollo personal”.
“Los especialistas entendemos que esta reducción en la edad se debe a diversos factores relacionados con la postmodernidad, principalmente la alimentación, que es muy rica en sal y grasas saturadas. Además, cada vez comemos comidas elaboradas con más de estos contenidos, no comemos la cantidad de frutas y verduras que deberíamos, hacemos cada vez menos deporte y tenemos un stress y un nivel de exigencias difícil de tolerar para nuestro organismo”, explicó el profesional.
Toda persona debe realizarse un control anual para chequear sus niveles de colesterol, triglicéridos, su peso corporal, tensión arterial y estado general del sistema cardiovascular. Si hay antecedentes familiares de problemas coronarios o ACV es imprescindible profundizar los controles e iniciarlos antes de los 40 años.


 

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