César Aira (Coronel Pringles, 1949) acaba de publicar su libro en español número 100. Acá están, según Wikipedia, todos sus títulos (sabrán comprender, la letra es chica porque la obra es grande).

El último libro es "El gran misterio", una novela "sobre el genio, sobre la invención, sobre el azar y también sobre el método que hay en los descubrimientos", según explica uno de los editores del libro, Mariano Blatt.

¿Cómo hacer para empezar a leer a Aira, ante una obra tan descomunal? Escritores, editores y libreros lnos ayudan a iniciar este camino. 

Ema, la cautiva es uno de los primeros -y también uno de los más conocidos- libros de Aira. Es el que recomienda la escritora Gabriela Cabezón Cámara: "Es la novela en la que reelabora 'Una expedición a los indios Ranqueles', de Mansilla. Es exquisita, divertida, parte de un texto importantísimo en la tradición literaria nacional y lo lleva más lejos".

También el escritor Santiago Llach aconseja a A24.com ir por ahí: "'Es una especie de versión delirante de la literatura gauchesca. La obra de Aira es un poco eso, ingenio y delirio. 'La Villa también es eso: Aira implosiona los géneros".

Otro que se anota con Ema, la Cautiva es el escritor Walter Lezcano. "Aira usa ese libro como una pista de despegue para desarrollar la temática que luego encontramos a lo largo de toda su obra, la reflexión sobre la vida y el arte, la naturaleza, el rol de la mujer y una prosa increíble y exquisita". 

Claudia Piñeiro va con una desconocida: "Mi entrada a su lectura fue a través de un libro tal vez menos nombrado: El divorcio. Es una historia donde creo que se percibe perfectamente la máquina de contar que es Aira, condensada en el tiempo en el que cae una gota de lluvia desde un toldo al piso. Para colmo transcurre en lo que era el Bar del Gallego, en Palermo. Demasiadas cosas buenas como para atraparme y seguirlo en otros textos".

Maximiliano Tomas, crítico literario y conductor de Bibliómanos, elige Cumpleaños: "Igual cada quién construye su propio Aira. Hay un Aira pop, uno más experimental, uno más conceptual (en ensayos pero también en novelas), y hay un Aira incluso más barroco, e intelectual, en los primeros libros. Lo único que permanece en todos es la inteligencia y una opción radical y excluyente por vivir en estado de literatura".

"Entre tanta obra publicada tiene títulos inolvidables y otros muy menores, pero algo es seguro: todos son un delirio", asegura Eugenia Zicavo, socióloga y periodista, que elige Yo era una chica moderna. "Un gran chiste montado a partir de lo que se considera 'ser moderno' y el imperativo de no aburrirse jamás, con una mirada a la vez tierna e despiadada hacia sus protagonistas", explica la conductora de Bibliómanos.

"No leí mucho a Aira", dice inicialmente Flavia Pitella, columnista de cultura en el programa de radio de Jorge Lanata. Después advierte que leyó 8 libros, algo que podría representar la obra completa de cualquier autor. Y da su preferido para empezar.

"El mármol contiene todas las semillas del espeso bosque que es la escritura de Aira: el absurdo, el intertexto, la metaliteratura, la historia que desborda locura a la vez que está anclada en la realidad. Y Borges. Siempre Borges. Es un ejemplo de lo que puede hacer Aira con la literatura: construir un mundo posible hilvanando insignificancias conseguidas en un supermercado chino, que cobran sentido sólo cuando se las imagina bien".

A pesar del prestigio y del reconocimiento de sus colegas, la realidad es que Aira no es un autor tan conocido ni mucho menos un best-seller. Año tras año se lo suele mencionar como un candidato al Nobel, pero su figura también se construye alrededor del misterio. No suele dar entrevistas ni participar en eventos o conferencias.

Y cuando habla, lo hace casi siempre para medios extranjeros. A nivel global, un impulso para su imagen se produjo en 2015, cuando la cantante Patti Smith escribió en el New York Times sobre el libro El cerebro musical (otra posible puerta de entrada).

"Mi puerta de entrada a Aira fue La Guerra de los Gimnasios. Lo leí por primera vez en Puan en una de las clases con Martín Kohan", dice Cecilia Fanti, escritora y librera. "Para mí representó el ingreso en la lectura de mis contemporáneos. De alguien vivo y prolífico, y también de alguien que hacía algo diferente a lo que yo, con una formación más clásica, venía leyendo", explica.

"Me acuerdo estar descolocada leyendo el primer párrafo donde ya, en la primera oración, la guerra está comenzada y el personaje dice una frase maravillosa, inocente y un poco vulgar, que quiere 'provocar miedo a los hombres y deseo a las mujeres'. Y ese párrafo ya instala todo lo que viene después y crece y crece en formato de ninjas, gigantes, situaciones oníricas y delirantes. Por momentos te encontrás riéndote a carcajada y eso también es la literatura, ¿no?", dice Fanti, autora de "La chica del milagro". 

"Si hay algo que me encanta de vender a Aira -dice Fanti, que es dueña de la librería Céspedes-, es que lo hay para todos los bolsillos. Realmente, conseguís un libro genial como Yo era una mujer casada a 200 pesos, algunos de la Biblioteca César Aira de Literatura Random House -de estos creo que mi predilecto es Los fantasmas- por un poquito más o Continuación de ideas diversas, de UDP, una editorial chilena, que son ediciones más lujosas por el formato, el papel".

Una propuesta original es la del escritor Juan José Becerra: "Empezaría por el último libro y seguiría por el anterior, hasta remontar toda su obra", dice el autor de "El Espectáculo del tiempo" (estamos con Aira, pero no se pierdan este libro de Becerra).

"Su aparición, respecto del peso mitológico de Borges, es como la de Messi respecto del de Maradona. Obliga a discutir el orden de méritos. Y tienen en común la genialidad artística y la estupidez cívica, un poco al modo de un niño prodigio vitalicio", define Becerra.