Qué pasó. Kristan Ann Ware, ex porrista de los Miami Dolphins de la NFL, denunció que sufrió acoso y maltratos durante sus cuatro años trabajando allí. “La intimidación tiene que terminar, el silencio tiene que terminar”, pidió la joven de 27 años en una entrevista con The Players' Tribune.

Ser porrista. Kristan venía de una familia militar y tras terminar el colegio creyó que iba a alistarse en el ejercito. Sin embargo, la joven amaba bailar y se presentó en un casting para ser animadora del equipo de fútbol americano de Miami. Quedó de inmediato pero nunca se imaginó que su alegría se convertiría en un infierno. Kristan reveló todo lo que padecen las mujeres que brindan un show antes de los espectáculos deportivos en Estados Unidos. Allá es habitual que las grandes ligas de distintos deportes como básquetbol, fútbol americano, béisbol y hockey sobre hielo cuenten con la animación de estas chicas.

Pertenecer a este mundo no es nada fácil, además del arduo entrenamiento deben padecer los hostigamientos de sus entrenadores o de los directivos de los clubes. "Lo primero que te dicen es que estás acá para ser vista, no escuchada. Así que no hay lugar para opiniones, para preocupaciones: sólo decís 'sí, señora' y hacés lo que te dicen. Sonreís y actuás", explicó que le decían y añadió que “cada vez que das tu opinión o preguntás algo, te dicen que hay un millón de chicas dispuestas a tomar tu lugar. 'Bancátela o andate”.

Acosos. Las chicas no solo no pueden dar sus opiniones sino que también tienen que hacer la vista gorda cuando alguien se sobrepasa con ellas.  "Si un fan viene y te toca la cola, se supone que sólo tenés que ser amable, sonreír y decir algo como '¡uy, se te resbaló la mano!'", contó.

“Nos decían que sólo éramos especiales cuando teníamos el uniforme puesto. Sos completamente reemplazable: sólo se necesita una cara linda".

Lesiones. Como todo deporte que tiene un entrenamiento casi profesional de muchas horas los atletas pueden padecer lesiones, pero para estas chicas está prohibido. "Cuando nos lastimábamos o lesionábamos, nos decían que éramos débiles, que debíamos ser fuertes y bancárnosla. Al final de mi carrera, bailaba con cuatro huesos rotos, dos desgarros de ligamentos, dos esguinces de meniscos, problemas en mi hombro izquierdo y en la cadera. Era esta idea de probar que era una mujer fuerte lo que me hacía actuar como si pudiera soportar cualquier cosa. (Demostrar) Que no era débil, que no era emocional ni sensible, que no era nada de lo que ellos decían", relató.

“Nos decían que sólo éramos especiales cuando teníamos el uniforme puesto. Sos completamente reemplazable: sólo se necesita una cara linda. Cuando lo dejé pensé que había perdido todo pero en realidad no perdí nada, gané todo".

A la justicia. Kristan demandó a la NFL y a los Miami Dolphins por discriminación de sus ideales religioso y de género. Ella relató que tuvo que soportar bromas por haberse convertido al catolicismo y por haber hecho una promesa de castidad. "Quisieron hablar sobre mi voto de castidad. Fue shockeante, en primer lugar, que sacaran ese tema en la entrevista; en segundo, que me acusaran de que todos sabían esto de mí. Me lo hicieron ver como si yo hubiera tomado algo puro y hermoso y lo hubiera ensuciado". Kristan también denunció al director de las porristas, Dorie Grogan, que según ella la hizo usar una bikini con motivos "angelicales" para burlarse.

En el nombre de Dios. La joven cuenta que los jugadores podían nombrar a Dios en cualquier momento y de cualquier manera, pero ellas no. "¿Cuándo perdí mis derechos como porrista, como mujer? ¿Por qué no puedo compartir mi fe públicamente? Fue como si me hicieran elegir entre ser cristiana o porrista", relató al borde de las lágrimas. "Me preguntaba ¿cuál es el precio? ¿Qué precio debía pagar para ser porrista? Fue la decisión más difícil de mi vida. No quería rendirme. Creía que si me iba, eso significaba que perdía; que ellos ganaban. Que todo lo que decían de mí se volvía cierto".

"Si las mujeres se mantuvieran juntas, sería más difícil quebrarnos que si nos quedáramos solas. Rezo para que mi historia le dé el valor a alguien y que ojalá le dé fuerza y coraje a otras mujeres para levantarse contra lo que está pasando detrás del uniforme".