En la calle por ahora no hay indecisos: masiva marcha a favor de la legalización
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En la calle por ahora no hay indecisos: masiva marcha a favor de la legalización

El pañuelo verde sale 50 pesos pero pareciera no haber mercado ni compradores. Hay una marea humana que lleva el símbolo de la lucha por la Legalización del Aborto atado al cuello, a la cartera o a la mochila. ¿A quién le va vender pañuelos este hombre?

Afuera del Congreso no importan mucho ni el debate ni los discursos, afuera hay clima de victoria para las militantes por el aborto legal seguro y gratuito.

Hay amplía mayoría de mujeres: esta marcha es una más (quizás la más importante, en término del resultado de esta noche) de un movimiento que se empezó a gestar con el #NiUnaMenos y que de a poco fue construyendo una base de movilización amplísima, que es la que seguramente torció la voluntad de muchos indecisos.

Desde las tres de la tarde, el #LadoVerde del vallado está repleto, a lo largo de la Avenida de Mayo, desde el inicio de la plaza hasta el Congreso. También por Callao hay dos cuadras de caminantes, hasta un escenario en dónde cantará Lali Espósito.

Como previa del show muestran un video en donde los artistas explicitan su apoyo a la legalización del aborto: Diego Torres, Lito Vitale, León Gieco, Fito Páez, Andrés Calamaro... Nadie aplaude demasiado hasta que es Lali la que habla en el video. Si tenés casi cuarenta, en este lado del mundo te dicen “señor”.

El recital espontáneo, el de la calle, tiene un repertorio conocido: le canta al patriarcado (“¡se va a caer, se va a caer!”), a la Iglesia y, por fin, al eje de la movilización de hoy: Aborto legal, en el hospital.

La voz colectiva de los cantos es una voz femenina. No hay una noción real de lo que pasa adentro, solo un pequeño grupo de privilegiados puede acceder a una carpa que está cerca de la esquina de Callao y Rivadavia, en donde la sesión es transmitida en pantalla gigante. Pero es demasiado tortuoso llegar y además pareciera que no importa.

El calor está en la calle. Todos de este lado desean la media sanción de la ley, pero la sensación es que la victoria igual está en la calle. Si no es hoy, será el año que viene. No hay vuelta atrás.

Una hora me toma cruzar todo el camino hasta llegar al #LadoCeleste. La convocatoria estaba prevista para las seis de la tarde. Son las cinco y lo primero que llama la atención es que la voz cantante la lleva un grupo de muchachos (serán 50).

Esa voz colectiva me resulta chocante: los que defienden las dos vidas son hombres (o, al menos, la cosa está 50 y 50 de este lado). Hay un escenario montado en Alsina y Entre Ríos (más grande que el del otro lado), que promete la presencia de Viviana Canosa.

"¿Va a cantar alguien?", pregunto. Hay sorpresa. Me responde una especie de organizador, que me pregunta mi nombre, para qué medio estoy trabajando y me da la mano bien fuerte. Hay un ecógrafo y un grupo grande está subido a las vallas para saludar a los diputados que votan en contra. Hay también una misa, con unos 40 participantes.

No hay tensión entre los dos grupos, apenas una zona de intercambio, sobre Yrigoyen, pero nada demasiado importante.

Faltan más de 12 horas para que se defina la ley pero en la calle no hay indecisos. La vigilia será larga, pero nadie está dispuesto a abandonar el lugar que se ganó en la calle.

Por Diego Geddes