Belén Lucius es una de esas pocas personas que encontró la clave secreta de la popularidad en las redes sociales. No hace falta ser un gurú de la web para detectar que tiene esa mezcla exacta entre desparpajo, autenticidad e histrionismo, más el plus intangible de los elegidos. Cualquiera puede abrirse una cuenta en una red social pero no cualquiera junta algo más de un millón de seguidores.

Pero detrás de todo lo que vemos en el maravilloso mundo de Instagram de @belulucius hay una chica sencilla y de barrio, que pasa buena parte de las horas del día en una fábrica familiar que produce cables de bujías. Una chica que sigue pasando sus veranos en Necochea y que comparte la felicidad de su embarazo en las redes: está esperando un hijo con su pareja, el rugbier de los Pumas, Javier Ortega Desio.

La fábrica Lucius

“En la empresa familiar hago tareas administrativas que van desde la facturación a pasarle la lista de precios a los clientes, tomarles pedidos, ir a los locales a cobrarles o entregarles mercadería. Medio que soy el che pibe, porque al ser una empresa chica no tenemos subdivisiones claras”, cuenta Belu.

“La fábrica la fundó mi abuelo, Don Federico Lucius, hace unos 50 años”, aclara Belu, que entra todas las mañanas a las 8 y al mediodía corta para ir a comer a la casa de sus padres. Luego sigue con reuniones que pueden ser con clientes de la fábrica o por su otro trabajo, el de la fama.

“Hay días en la oficina en los que hay mucho trabajo, sobre todos de lunes a miércoles. Los jueves y viernes son los días que pienso y armo los videos para las redes y en los que me ocupo del food track”, explica. La tradición familiar no le permite estancarse ni relajarse: Belu capitaliza la fama con un emprendimiento de yogures helados.

A veces los clientes la llaman para hacer un pedido y en el medio le piden un video para los hijos o un autógrafo. Sin embargo, asegura que el rubro no es muy adepto a la redes sociales y que además muchos son personas grandes que no tienen idea de quién es ella.

“Hubo un cliente que me llamó y me dijo que me tenía que hacer un pedido, yo agarré la hoja de los pedidos para tomar nota y me dijo que quería un video para el cumple de 15 de su hija. Me causó mucha gracia, pensé que quería cable bujías de 15 centímetros”, relata.

El automovilismo

“Desde los ocho años sé manejar”, dice. Fue su papá el que le enseñó a manejar, algo lógico en una familia muy ligada a los fierros. “El mundo del automovilismo me gusta. Al principio me costó muchísimo insertarme. Me costó horrores ir a una casa autopartista y que me tomaran en serio”, revela.

Belu se recibió como Licenciada en Relaciones Públicas en la UADE, con medalla de honor. “Soy una nerd. Pero una cosa es el estudio y otra es el trabajo: en el estudio podemos ser todos buenos pero el trabajo en Argentina es difícil. Me gusta el dicho que dice que si sobreviviste a un año de trabajo acá estás calificado a trabajar en cualquier parte del mundo”, dice.

Siempre en familia

Belu asegura que para ella el clan Lucius está por encima de todo. Su hermana Emily también es actriz y tienen un proyecto en común. Ambas debutaron en el teatro con la obra El canasto, en 2016, y este verano realizaron el stand up Las Lucius, con el que estuvieron de gira por todas las playas.

“Desde que empecé con todo lo del Instagram tuve un montón de ofertas para trabajar en mil cosas pero decidí escribir algo yo y hacerlo con ella. Hay mucha gente que me dice que pase a la tele, que cómo no estoy ahí, que voy a ganar  más plata", explica.

"La verdad es que el trabajo en la fábrica es el que me da de comer y por el que me puedo dar el lujo y el gusto de elegir el proyecto que me guste y hacer lo que quiera. Soy una agradecida por poder hacer lo que me gusta”, concluye Belu. La fórmula parece estar dando sus resultados.