Días atrás, Pedro Sánchez, el nuevo presidente español, nombró once ministras y seis ministros en su gabinete. Esa mayoría femenina en su equipo reavivó el debate, en el país de la Real Academia, sobre por qué suele utilizarse el masculino para generalizar, ante la presencia de hombres y mujeres.

Pero, ¿qué es exactamente el lenguaje inclusivo? Para empezar, implica no hacer la operación de generalizar en masculino cuando se habla también de mujeres y de personas de género indefinido. El español tiene la particularidad (problema que no hay en inglés) de tener sustantivos, artículos y adjetivos con género. 

En la Argentina estamos ante el debate en recinto de una ley histórica, la del aborto, que de aprobarse podría producir grandes cambios positivos en la salud pública de las mujeres argentinas. En este contexto, varias escuelas porteñas fueron tomadas por estudiantes para mostrar su apoyo a la ley. Esta fue quizás una de las primeras apariciones del lenguaje inclusivo en la televisión masiva local. 

Bajo esta idea, si cualquier persona llega a un habitación y hay 5 mujeres y un hombre, diría "hola a todos". El lenguaje inclusivo pone foco en esta desigualdad y plantea, ante ese problema, utilizar la letra E, que no refiere a ningún género y abarca, incluso, a les que no se autoperciben bajo ninguna etiqueta.

Cuando se utiliza lenguaje inclusivo, entonces, algunas palabras se modifican cuando refieren a todes las personas, sin importar su genitalidad ni su identidad sexual: les (en lugar de los), todes (que reeplaza el masculino todos), elles (por ellos), diputades, algunes.