Agro

El cierre de exportaciones de carne: un nuevo conflicto con final incierto

Con el temor al desabastecimiento de por medio, se abren distintos escenarios. Y mientras manda la incertidumbre, el campo advierte: "No quedan muchas chances de diálogo".
por Marcos Lopez Arriazu |
Alberto Fernández y la Mesa de enlace

Alberto Fernández y la Mesa de enlace, en uno de sus últimos encuentros (Foto: Presidencia).

La medida tomó por sorpresa a los exportadores de carne. Lunes a la tarde, todo tranquilo y sin novedad para Mario Ravettino, el presidente del Consorcio de Exportadores ABC, cuando alrededor de las 18 hs le sonó el celular. ¿El llamado? De Casa de Gobierno. ¿El pedido? Que vaya a una reunión urgente con el presidente Alberto Fernández. No se le adelantó el tema, pero sabía que las noticias no eran buenas. Les avisó a algunos empresarios del Consorcio y allá partieron en comitiva. A punto de salir, habló con un exdirigente agropecuario vinculado al negocio de la carne: “Voy con mucha preocupación”, le dijo. Y estaba en lo cierto.

El resto es conocido. El Presidente les informó que iba a cerrar las exportaciones de carne vacuna por 30 días por el “desmadre del mercado interno” y la necesidad de ajustar los controles a la exportación para que “no haya subfacturación” entre otros mecanismos de evasión. También les planteó su descontento con que los exportadores compren en el Mercado de Liniers y, a modo de consuelo, les prometió que si los temas se solucionaban rápidamente, la veda exportadora duraría menos de lo planteado.

De nada sirvió el intento de los empresarios de revertir la medida y de advertirle el impacto negativo que provocaría sobre toda la cadena de ganados y carnes: la decisión ya estaba tomada.

Lo más curioso es que el Gobierno acababa de romper un acuerdo alcanzado hacía solo una semana: el de la provisión de carnes a precios accesibles cerrado con los exportadores, quienes pensaban que a cambio habían obtenido la tranquilidad para exportar, solo con algunos condicionamientos extras.

Ahora, hay más dudas que certezas. ¿Se cumplirá ese acuerdo de precios? ¿Funcionará el cierre exportador para bajar el precio de la carne? ¿Hasta dónde escalará la reacción de los productores? ¿Habrá desabastecimiento? ¿Se profundiza la grieta dentro del mismo Gobierno?

Del cierre al paro

A diferencia de otras instancias, esta vez los dirigentes de la Mesa de Enlace no dudaron. A las 9:15 hs del martes ya estaban anunciando un cese de comercialización de hacienda de ocho días: desde las 0 hs del viernes 21 de mayo hasta las 24 hs del viernes 28.

Claramente, la convocatoria abre un tiempo de negociación de tres días, estrategia que ya funcionó en enero pasado con el cierre de las exportaciones de maíz. Esa vez, aunque finalmente el paro se concretó, las negociaciones previas y durante la medida de fuerza permitieron cerrar un acuerdo con la cadena del maíz, levantar el cierre y terminar el periplo con foto sonriente en la Casa Rosada junto a Alberto Fernández.

Ahora, la cosa parece más complicada. El propio Presidente comunicó y defendió la medida con mayor énfasis y el ánimo de los productores es cada vez más beligerante. El titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Jorge Chemes, advirtió que esta acción gremial "es el comienzo de un paquete de medidas" de parte del campo. "Si no tenemos una respuesta clara, no hay ningún tipo de duda de que iremos sumando nuevas metodologías. Y también desde otros sectores”, agregó.

A estas alturas, los dirigentes, incluso los más dialoguistas, están cansados de las eternas promesas rotas y no quieren seguir desgastándose con las bases. “Si el Gobierno quiere conflicto lo tendrá. Ya no quedan muchas chances de diálogo”, confió un ruralista.

Además, el cepo exportador provocó el rechazo explicito de al menos unas cincuenta asociaciones, cámaras y organizaciones vinculadas a la agroindustria, excediendo al sector ganadero, algo que envalentona a los productores para ir por todo. Más aún teniendo en cuenta que la mayoría de los productores cree que cerrado el tema ganadero, el próximo apuntado será el trigo.

Antecedente cercano

Si bien los gobernantes argentinos tienen ese gusto por la intervención en el precio de la carne desde antes de ser un país (ya en el Virreinato se fijaban los valores al consumidor y Bernardino Rivadavia fue el primer presidente argentino en controlar las ventas externas de tasajo), el cierre de exportaciones más reciente se dio en 2006, con Néstor Kirchner como presidente, Felisa Miceli al frente del ministerio de Economía y Alberto Fernández como Jefe de Gabinete.

A mediados de marzo de ese año se anunció el cierre de las exportaciones, a excepción de la Cuota Hilton, por seis meses. La medida se revirtió dos meses y medio después, pero con la implementación de un cupo: cada empresa podía exportar el 40% de lo que había embarcado el año anterior, tope que pocos meses después fue elevado al 50%.

Pero ahí no quedó la cosa. Luego, vinieron los ROEs (permisos de exportación), la implementación de encajes y el control de los precios de la hacienda en el mercado de Liniers.

Como resultado, el stock ganadero se redujo en 10 millones de cabezas en cuatro años, la producción de carne un 20% en cinco, y las exportaciones se cayeron 74% entre 2005 y 2015.

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El impacto de las intervenciones sobre la cadena de ganados y carne. Fuente SRA.

El impacto de las intervenciones sobre la cadena de ganados y carne. Fuente SRA.

También cerraron unas 100 plantas de faena y se perdieron unos 12 mil puestos de trabajo en la industria. ¿Qué pasó con el consumo de carne? En cinco años tuvo una reducción en torno a los 8 kg per cápita anuales, cifra que se revirtió parcialmente en 2015, de la mano de la campaña electoral y un nuevo torniquete exportador.

¿Puede bajar el precio de la carne?

De prolongarse el cierre de exportaciones, lo más probable es que se comience a ver una baja del precio de la hacienda en el mercado de Liniers, pero de ahí que se traslade con contundencia a las carnicerías hay un largo trecho. La experiencia de 2006 indica que hubo una transferencia del sector ganadero al industrial y comercial. Así lo reflejaba el diario Página 12 en una nota de septiembre de ese año. “Mientras que entre agosto de este año (2006) y el mismo mes de 2005 el valor de la hacienda en Liniers cayó 5,9 por ciento, los seis cortes vacunos que monitorea el Indec en las carnicerías aumentaron 9,8 por ciento en promedio durante el mismo período”, aseguraba el medio.

Por su parte, un trabajo de la Sociedad Rural Argentina en base a datos del IPCVA marca que luego del gran período de liquidación de stock, el precio de la carne pegó un salto del 54% en los primeros meses de 2010 y se mantuvo entre los precios más altos de la década durante los siguientes dos años.

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Los precios de la carne a valores constantes. Fuente: SRA.

Los precios de la carne a valores constantes. Fuente: SRA.

Es decir, el cierre de las exportaciones y las intervenciones en el mercado provocaron una caída artificial del precio de la carne, que se revirtió muy bruscamente en cuanto se profundizó la escasez de oferta.

La diferencia con 2006 es que, en ese entonces, la Argentina exportaba a mercados de mayor valor que los de hoy. Actualmente, China se lleva más del 70% de nuestras colocaciones y la gran mayoría de esos productos son carne para industria proveniente de vacas, que no se consume en la Argentina. Es decir, no se podrá volcar mucho volumen extra al mercado interno.

La única certeza, la incertidumbre

Tras el anuncio del Gobierno, los frigoríficos tienen una sola cosa clara: lo que manda es la incertidumbre. Y bajo esa premisa los rumores corren de acá para allá: que los rabinos que se encargan de la faena kosher arman sus valijas para irse; que una planta suspendió compras de hacienda; que otra licenció al personal. “Nada es cien por ciento comprobable”, confió un empresario a este medio.

“Todas las empresas están armando diferentes escenarios para ejecutar en los próximos días, según el Gobierno vaya dando los pasos”, agregó. En ese sentido, los escenarios van desde volver a exportaciones con cierta restricción al cierre total de las ventas externas.

En base a ese esquema van previendo cuántos días deberán trabajar las plantas, si tienen que achicar las compras de hacienda o bajar precios; si reducirán las horas del personal e, incluso, cómo devolver las señas de los importadores por embarques que no harán. "Todo es posible, pero las decisiones no se van a tomar en el día de hoy", aseveró.

¿Qué va a pasar con el acuerdo de precios al consumo interno? Desde el Consorcio ABC fueron tajantes a la pregunta sobre si se iba a cumplir: "Si", respondieron un WhatsApp.

¿Por cuánto tiempo?", fue la repregunta. Doble línea celeste, visto clavado.

Está claro que todo dependerá de las condiciones en que se reabra el mercado, aunque, a decir de un empresario "los exportadores no quieren echarle más nafta al fuego".

La grieta interna

Otra cuestión que una vez más quedó expuesta es la diferencia de criterios en el Gobierno. Pocas horas antes del anuncio de cierre ocurría este diálogo con un funcionario de Agricultura. Era sobre trigo, pero el ejemplo aplica.

- "Necesitamos que se siembre mucho trigo, estamos brindando herramientas de todo tipo para tomar decisiones", planteaba el funcionario.

- ¿Pero cómo van a hacer para contrarrestar las voces del espacio que todas las semanas reclaman subas de retenciones y cupos de exportación?

- "Acá lo que va es el pragmatismo económico. Guzmán (Martín) no va a permitir que le toquen el ingreso de dólares"...

(Vaya un aviso para Guzmán: con el cierre de las exportaciones durante 30 días, el país resignará divisas por al menos USD 200 millones, el promedio mensual de ventas que se viene registrando este año).

Alguno puede pensar que este funcionario vive alejado de la realidad del propio Gobierno que integra. Pero no, al igual en el cierre del maíz, el Ministerio de Agricultura no participó del freno a las exportaciones de carne.

También hay dudas sobre el beneplácito de Matías Kulfas, aunque al ministro de Desarrollo Productivo le tocó hacer pública la noticia. Incluso, el martes intentó explicar el trasfondo de la misma. "Se estaba detectando en los últimos meses un desorden en el funcionamiento del sector, algún comportamiento especulativo, frigoríficos que no estaban liquidando ni declarando exportaciones y estaban haciendo un proceso de evasión. Todo esto se dio en un proceso concomitante con un aumento desmedido de los precios internos", señaló Kulfas.

Más allá de las explicaciones, el lunes habían comenzado a funcionar las Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes. Esto, sumado a los precios de referencia que elabora la AFIP y la información de la Secretaría de Comercio sobre la provisión al mercado interno parecen herramientas suficientes para frenar a exportadores truchos, sin caerle a toda la ganadería.

El asado electoral

Y si medio Gabinete no está de acuerdo con la medida y todos consideran que no es útil. ¿Por qué el Alberto Fernández apuesta al cierre de exportaciones? La respuesta puede estar en las elecciones.

El especialista Diego Ponti, de la consultora AZ Group, analizó lo sucedido en seis años con elecciones bajo gobiernos peronistas. Para poder hacer las comparaciones, tomó el precio promedio de tres cortes emblemáticos del consumo interno (asado, bola de lomo y nalga) y los llevó hasta el 2005 a precios constantes, es decir, con el peso de la inflación. Al precio del comienzo de cada años le puso valor 100 y ahí comparó lo que sucedió en el resto de los meses.

"De los seis años analizados, en cuatro llegaste perdiendo precio contra la inflación", resumió el especialista. Lo más llamativo es que hasta mayo no se veía el estancamiento y luego de las elecciones, los precios volvieron a subir, en algunos casos pegando saltos muy fuertes", agregó.

Los precios más bajos se lograron mediante acuerdos con el sector (en el mejor de los casos) o directamente interviniendo en los mercados a través de presiones sobre el mercado de Liniers o restringiendo exportaciones mediante el uso de los ROEs.

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El precio de la carne se mantuvo estable hasta octubre en los años electorales bajo gobiernos peronistas.

El precio de la carne se mantuvo estable hasta octubre en los años electorales bajo gobiernos peronistas.

2005 y 2009 fueron los únicos en que superaron hacia octubre lo marcado a principio de año. En el primer caso, la Argentina atravesaba una fuerte corriente de inversiones en la industria frigorífica, con una creciente apuesta a las exportaciones, y los acuerdos de precios que se intentaron no lograron todo el resultado que el Gobierno buscaba.

En tanto, en 2009, se terminaba el fuerte proceso de liquidación de hacienda iniciado el año anterior, lo que terminó explotando en pronunciadas subas de precios al año siguiente.

Este año, el precio de esos cortes llevan un incremento en torno al 20% durante el primer cuatrimestre, por lo que llegó la hora de apretar un poco para revivir la épica de carne accesible.

Máxima tensión

Tras el cierre de las exportaciones y la convocatoria al cese de comercialización de hacienda, se abren distintos escenarios de resolución, con el temor al desabastecimiento de por medio.

1- Que los productores se mantengan firmes y, si no hay reapertura, se deje de comercializar granos, lo que provocará el freno al ingreso de divisas. Algunos imaginan un escenario al estilo Resolución 125 pero, en época de Covid, con menos productores en las rutas.

2- Que el Gobierno reabra las exportaciones con condicionamientos (al estilo 2006) lo que podría provocar una nueva migración hacia la agricultura. Estamos frente al comienzo de un nuevo ciclo alcista de los precios de los granos, aunque esta vez, brecha cambiaria mediante, al productor le queda mucho menos ingreso que en 2008.

3- Que haya un diálogo sincero y que se encuentren soluciones compartidas.

Lamentablemente, los productores creen más en los Reyes Magos que en la concreción de la tercera hipótesis. Y tal vez para el Gobierno ya sea demasiado tarde para hacerles cambiar de idea.