Pobreza 2018: historias detrás de los números de la Argentina en crisis
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Pobreza 2018: historias detrás de los números de la Argentina en crisis

Los datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA no son alentadores: sobre la medición de que el 31,4% de los argentinos son pobres, advierten que, por la crisis económica y el parate de obras, 1,5 millones de personas más podrían abultar esta cifra.

A24.com recorrió la marcha de San Cayetano para recolectar testimonios de las personas más golpeadas por la crisis, de aquellos que están inmersos en la pobreza estructural. Ponerle historias y caras a los números.

"Los alquileres de la tierra son muy caros y al no tener acceso a la tierra se nos hace muy difícil y complicado poder trabajar. Los insumos son caros, están a precio dólar. Tratamos de sobrevivir"

Godofredo, trabajador rural

"Hay mayor cantidad de hombres y mujeres haciendo changas. Y este crecimiento de la cantidad implica un mayor empobrecimiento en general. Donde antes había un cartonero que juntaba 100 kilos hoy hay 80 kilos, porque bajó el consumo, y dos cartoneros que se lo reparten"

Juan Grabois, dirigente de la CTEP

Un indicador palpable de las complicaciones que sufren los más pobres está en los comedores. Según la UCA se incrementó el número de niños que dependen de estos establecimientos para comer. En 2017, el 33,8% asistió regularmente a un comedor, 4,2% más que el año anterior.

Dentro del segmento más pobre de la población, el 47% recurre al comedor como fuente primaria de alimentación. Justamente este es uno de los reclamos centrales que motorizó la marcha de San Cayetano: los movimientos sociales piden una ley de emergencia alimentaria para mejorar el asistencialismo a los comedores.

"En los comedores se ha agravado la demanda de chicos y ahora también pasa a ir gente más grande: los vecinos del barrio, los papás. Gente que antes no iba"

Mabel, coordinadora de comedores en Quilmes

"Es muy difícil tener un hijo hoy. A veces no te alcanza para los pañales o tenés que dejar de comer vos para poder darle a él"

Myriam, cooperativista

Un aspecto invisibilizado a la hora de aproximarse a la pobreza es el deterioro psicológico que ésta produce. El estrés, tan asociado a las clases medias y altas, golpea con más fuerza a los estratos inmersos en la pobreza estructural y genera secuelas difíciles de revertir.

Los datos hablan por sí solos: el 63,9% de los pobres sufre de malestar psicológico mientras que sólo el el 7,2% recibe algún tipo de atención.

"El problema es que estas heridas, estas carencias, se van haciendo estructurales, repercuten en lo psicológico y luego no mejoran de repente aunque las cosas cambien. La capacidad de resiliencia baja con las repetidas frustraciones", explicó al respecto Agustín Salvia, director del Observatorio de la UCA.

Sobre esto último, Salvia también apuntó a que la pobreza va produciendo "erosión en el tejido social" y, por lo tanto, las personas "no pueden desarrollar sus capacidades y habilidades. Es una herencia sin escapatoria".

"Como estamos viviendo hoy te pone mal, te entristece. Porque decís otra vez, volver a empezar. Siempre los perjudicados somos los hijos de los pobres, nos están matando"

Susana, desempleada y militante de la CCC



Video: @GabbaDeBonis