Opinión

El VAR vino al fútbol para deformarlo y Boca sufrió un despojo pocas veces visto

Anoche en el Mineirao, y la semana pasada en La Bombonera, Boca fue perjudicado por el VAR y su tecnología. Así el fútbol se vuelve sospechoso.
Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Boca fue despojado de la victoria (otra vez) por culpa de VAR. 

Boca fue despojado de la victoria (otra vez) por culpa de VAR. 

Desde que el VAR se apoderó del fútbol para deformarlo, jamás se vio un despojo como el que sufrió Boca ante Mineiro. Tanto en la Bombonera como anoche en el Mineirao, en una Copa Libertadores que echó a los de Russo del torneo.

Las decisiones de los árbitros con la complicidad del VAR le han quitado a Boca goles legítimos que lo llevaban a los cuartos de final. Y el que lo privó de ganar anoche es tan antojadizo que no se podrá apreciar un posible offside el Pulpo González en las repeticiones que veas. Ni trazando los vectores que la tecnología proyecte.

El lado oscuro del VAR

Esto hace oscuro al VAR y sus circunstancias. Todos cómplices. Así el fútbol se vuelve sospechoso. Impune. Grotesco. En la búsqueda de una utópica justicia, crearon una herramienta para perfeccionar la corrupción.

El fútbol en Sudamérica, en poder del VAR, se ensañó con Boca. El daño es para el fútbol argentino. La Conmebol dejará de ser creíble hasta tanto Brasil, selecciones o equipos, dejen de tener los beneficios de siempre. “Cuando no te cobran los goles, vos podés jugar todo el día”, señaló con impotencia Riquelme luego del partido.

En un clima absolutamente adverso, luego del partido el presidente de Mineiro, Sergio Coelho, fue a provocar al vestuario de Boca. Y desató la reacción del plantel, que quedó demorado por la policía. No se justifica la violencia, pero debe comprenderse.

Este robo que le han perpetrado a Boca debiera sentar una jurisprudencia para el fútbol del mundo. El VAR ya no es cuestión de interpretación ni de líneas rectas. El VAR determina los partidos con errores que nos hacen pensar mal. Y es suficiente motivo para declarar su defunción.

Ya nadie le devolverá a Boca su sueño de buscar la Copa Libertadores, cuando había demostrado desde el juego señales de un equipo agresivo que en ningún momento fue superado en la serie por el que fuera el mejor equipo de la fase de grupos.

Boca falló en los penales, pero en la cancha mostró una nobleza y una predisposición que lo convertirán en un equipo muy duro. Fue despojado y los análisis quedarán postergados. El fútbol queda dado vuelta cuando un agente siniestro se empecina en llevarlo para donde quiera.

Esta vez la víctima fue Boca. Mañana serán otros. El poder inescrupuloso de la Conmebol mostrando su obscenidad. Así el fútbol agoniza.

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