FÚTBOL ARGENTINO

Hinchas infiltrados: el gran problema del fútbol desde que no hay visitantes

Desde hace más de 15 años que los hinchas visitantes no pueden ir a la cancha. Sin embargo, los simpatizantes se las arreglan para ir a ver los partidos y eso se convirtió en un problema.
Camila Valente
por Camila Valente |
Desde que los hincas visitantes no puede ir a la cancha

Desde que los hincas visitantes no puede ir a la cancha, los simpatizantes optaron ir como "infiltrados". 

"Vayas a donde vayas", "siempre estaremos", "de visitante y de local", son algunas de las tantas frases que los hinchas del fútbol cantan durante los partidos, como una promesa de acompañamiento y fidelidad al club de sus amores. Sin embargo, desde hace más de 15 años, legalmente esa promesa no se puede cumplir.

¿A qué se debe eso? Los hinchas visitantes no pueden ir a la cancha. No está permitido. Es ilegal. No. No. Y no. Es así, aunque no sea del agrado de la gente, lo cierto es que, la violencia que se desataba en las tribunas o fuera de las canchas entre las parcialidades que iban a "alentar" a los equipos, llevó a las autoridades a tomar una decisión que aún perdura: los fanáticos del club que juega de visitante no pueden asistir al estadio.

Una fecha si. Una fecha no. Un fin de semana se puede ir a la cancha. Al otro no. Desde hace muchos años se le puso un freno a esa cultura del "te vamos a seguir a donde quieras ir".

Sin embargo, una frase popular diría que "hecha la ley, hecha la trampa" y, obviamente, algunos hinchas encontraron una "solución" a esa prohibición. ¿De qué se trata? Bien, la cuestión es muy simple: van a la cancha del equipo local, se acercan a la boletería y compran una entrada local. Esos, son los famosos "infiltrados".

Si bien es cierto que hay simpatizantes que se limitan a mirar el partido y volver a sus casas sin generar ningún inconveniente, las cosas no siempre salen bien. En más de una ocasión, estos "infiltrados" fueron descubiertos y los hinchas del equipo local no se lo tomaron bien. Hechos que generaron fuertes disturbios. Así, claro está, la violencia continúa.

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Cómo se llegó a prohibir la presencia de hinchas visitantes

Hace 15 años, Julio Grondona anunció una medida que definió como “provisoria”: los partidos que faltaban del torneo Apertura 2006 se jugarían solo con socios y abonados de los clubes locales. La idea del fallecido presidente de la AFA era terminar con la violencia en el fútbol.

El contexto de aquella decisión mezclaba los intereses políticos del entonces gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, con el bochorno que habían protagonizado los barras de Gimnasia que, empujados por el presidente Muñoz, apretaron al plantel para que perdieran con Boca.

El 10 de septiembre de 2006, Gimnasia le ganaba a Boca con gol de Silva y el triunfo beneficiaba a Estudiantes, que peleaba el campeonato con el Xeneize. Enojado por el penal a favor de su equipo, en el entretiempo, Muñoz agarró a patadas la puerta del vestuario del árbitro Giménez.

El partido se suspendió y se completó dos meses más tarde, pero en el medio la barra del Lobo visitó a los jugadores para exigirles, a punta de pistola, que fueran para atrás. Finalmente Boca dio vuelta el resultado y ganó 4 a 1, pero Estudiantes salió campeón igual en un desempate.

Ante esa situación, en 2006, Grondona tomó la propuesta que Raúl Gámez, histórico digente de Vélez había presentado en 2004: que los partidos de Primera se jueguen únicamente con hinchas locales. Al principio, la medida se aplicó en el Ascenso pero, en el 2013, tras la muerte de un hincha de Lanús, la medida se extendió a todas las categorías.

Los "infiltrados", uno de los grandes problemas del fútbol argentino

Un claro ejemplo de los problemas que se pueden ocasionar con la presencia de "infiltrados" en las tribunas de los estadios, es lo que ocurrió en el partido que Vélez y Talleres jugaron en el Estadio José Amalfitani, por el duelo correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores.

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Un grupo de infiltrados disfrazados de socios locales desencadenó desmanes e incidentes en la platea sur alta del Amalfitani. Los incidentes más graves tuvieron lugar en el entretiempo, luego de que los simpatizantes de Talleres hicieran notar su presencia con cánticos y fueran agredidos por la parcialidad local.

Sin embargo, esta no es la primera vez que ocurre un hecho de estas características en el fútbol argentino y, pese a eso, los hinchas sigue rompiendo las reglas. A lo largo de estos años, en todas las categorías, se generaron disturbios por la presencia de "infiltrados" que fueron enfrentados por simpatizantes locales. Muertos, heridos, detenidos... Todos hechos que se podrían haber evitado.

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Por qué los hinchas quieren ir de "infiltrados"

"Creo que en algún momento todos los hinchas fuimos o quisimos ir a ver a nuestro equipo de visitante. ¿Es un peligro? Si, pero la pasión te mueve a hacer cosas irracionales. Sabés que te arriesgas a que te descubran, pero vos querés estar viendo a tu equipo. Creo que el problema no es "ir de visitante" sino que hay gente que no respeta el lugar en el que está. No es tu cancha. Mirá el partido y volvete a tu casa. El problema es provocar a los locales, no ir a ver el partido", declaró Tomas Pites, que asegura haber ido en más de una ocasión como "infiltrado" a ver a su equipo.

Por su parte, Lucas Villafines Rodríguez, contó su experiencia: "En mi caso lo “vivo” todos los fin de semanas, ya que yo soy hincha de Tigre y simpatizante de Morón, al tener una amistad de hace años estos dos clubes, resulta más fácil. Sí hay sectores de los estadios donde hinchas te miran distinto (por su entendible sentido de pertenencia y que solamente aceptan la camiseta de su club), pero siempre respetando y no diciendo nada, como también hay otros sectores donde te reciben como si fueras uno más de ellos".

"Sin embargo, cuando el hincha es de un club con el que hay una enemistad, las cosas son distintas. Desde mi punto de vista, como hincha del local, los acepto siempre y cuando tengan respeto por dónde están, con esto me refiero que cuando su equipo hace un gol, no lo griten", agregó Villafines.

"Para poder aportar ejemplos a esto, tengo la experiencia en la final del 22/05/2022 de Tigre vs Boca, donde estaba sentado en la platea y al lado mío había dos hinchas de Boca, que se les escapó un grito de gol en el primero de los tres. Mi reacción fue solamente mirarlos como haciendo referencia a que no estaba bien visto lo que estaban haciendo. En mi caso no iba a pasar más allá de eso, pero lamentablemente si había otra gente al lado, uno no sabe cómo puede terminar, ya sea con pedirles que se retiren o con violencia. Por suerte, ese día, no pasó a mayores. Aunque para el segundo tiempo, preferí irme a otro sector de la cancha ya que no estaba cómodo con su presencia", agregó.

"En conclusión y desde ambos lados (como infiltrado y cómo hincha local), es un gran riesgo infiltrarse en los estadios, ya que hoy en día, lamentablemente, puede terminar con un final trágico. Si uno decide hacerlo, debe ir con el mayor de los respetos por el equipo local y comportarse, con la mentalidad de que solamente querés acompañar y ver a tu equipo nada más", sentenció Villafines.

Por su parte, Matías Martínez, hincha de Boca, brindó su opinión: "Por un lado, me da impotencia no poder ir a ver a mi equipo de visitante, porque el hincha genuino quiere ir a alentar a todos lados, pero, por otra parte, considero que la sociedad nos demuestra día a día que estamos muy lejos de poder volver a vivir el folclore del fútbol que tanto nos gusta, que es con las dos hinchadas, porque parece que se ve al rival como un enemigo, y no debería ser así".

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