Opinión

La reacción de Messi a Pochettino implica más que un desplante

La legitimidad de Pochettino en PSG quedó seriamente comprometida tras el gesto de Lionel Messi. El vestuario implicará domar vanidades.
Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Messi y Pochettino

Messi y Pochettino, en su momento más álgido.

Los mejores siempre dentro de la cancha y el técnico que no lo haga estará en problemas. Ahora en el PSG casi todos son los más destacados en sus puestos. El entrenador lleva todas las de perder y será responsable exclusivo de lo que ocurra. Cuando gane, no tendrá ningún mérito. Cuando pierda, será considerado un inútil.

La reacción de Messi a la decisión de Mauricio Pochettino implica más que un desplante. Queda seriamente comprometida su legitimidad ante el gesto del mejor jugador del mundo. Y representa de aquí en más un modelo de conducción, donde los roles quedarán rápidamente determinados.

El principio de justicia es la principal virtud que debe imponer cualquier técnico. El vestuario del París implicará domar vanidades. Esa misión será tan importante como encontrar el punto ideal de rendimiento.

El desafío en la cancha para el entrenador argentino será proponerles a los mejores solistas no desafinar como orquesta. Para ello deberá comprometer a Messi, Neymar, Mbappé y Di María a funciones en el retroceso que no desequilibren al equipo.

Los primeros indicios, empate con Brujas por Champions y triunfo agónico sobre Lyon, dan cuenta de un equipo desarticulado. Podrá amontonar delanteros, pero éstos tendrán que retroceder para no distanciarse tanto del mediocampo.

La mayoría de los técnicos que Messi tuvo en su carrera han elegido el camino de las concesiones, reflejada en aquel famoso consejo de Guardiola a Sabella pidiéndole que nunca saque a Leo durante un partido.

Pochettino habrá tomado nota del camino errante que eligió Sampaoli alguna vez en la selección que lo llevaron a condicionar su ciclo por el objetivo de complacer a Messi. Buscará conducir con sus convicciones, aunque su destino pueda ser prontamente fatal.

Para Leo, este rechazo de ayer puede quedar en una anécdota o detonar en la implosión anticipada del ampuloso proyecto de los qataríes. Parque de los Príncipes por ahora ha sido testigo de ráfagas demasiado fugaces del fútbol del argentino y esta decisión de Pochettino podrá despertar el orgullo de un Messi, que ya supimos en la Selección cuánto supo esperar y sufrir para después gozar.

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