Un gol fantasma y el árbitro que fue a trabajar a la mañana: anécdotas de la primera final de la historia entre River y Boca
Superclásico

Un gol fantasma y el árbitro que fue a trabajar a la mañana: anécdotas de la primera final de la historia entre River y Boca

Un gol fantasma, un árbitro que fue a trabajar a la mañana y luego dirigió la gran final, viejas recetas para engañar al rival, el estadio de Racing repleto como pocas veces se vio. Fue el 22 de diciembre de 1976, hace poco más de 41 años, fue la noche en la que Boca y River definieron por primera vez un campeonato en una final mano a mano, algo que volverá a repetirse este miércoles cuando se juegue el Superclásico en Mendoza por la Supercopa Argentina.

Aquel 22 de diciembre, Boca venció 1-0 a River con un gol del Chapa Suñé en el segundo tiempo y se quedó con toda la gloria al conquistar el Nacional 1976. Eran los inicios del exitoso ciclo del Toto Lorenzo en el club xeneize, mientras en la otra vereda los millonarios venían de ser bicampeones de la mano de Ángel Labruna para cortar la sequía de los 18 años sin títulos.

Aquella épica noche dejó diversas historias para contar, algunas aún inconclusas.

El gol fantasma

Iban 27 minutos del segundo tiempo cuando Passarella derribó a Taverna en el borde del área. Gran oportunidad para Boca para abrir el marcador. El árbitro Arturo Iturralde había realizado el sorteo de capitanes en su vestuario minutos antes del partido y les había avisado a Roberto Perfumo y Chapa Suñé, los capitanes, que las infracciones podían ejecutarse sin esperar el silbato del juez a partir de una nueva recomendación de la FIFA.

Mientras el Pato Fillol acomodaba la barrera millonaria, Chapa Suñé tomó la pelota, consultó con Iturralde y, con el visto bueno, jugó rápido. Con un tremendo derechazo, clavó la pelota en el ángulo izquierdo de Fillol y anotó el único gol del partido, ese 1-0 para la historia, entre la sorpresa y el reclamo de los jugadores de River.

Lo curioso de ese gol es que no hay registros filmícos del tanto, pese a que el partido fue televisado. El único documento es la foto que ilustra esta nota, en la que se lo ve a Pato Fillol. Hay gente que asegura tener el video del gol de Suñé, pero por ahora nunca apareció.

El libro La Final de Diego Estévez, que recopila la historia de este partido, enumera diferentes hipótesis por las cuales nunca se conocieron esas imágenes, algunas son difíciles de creer, como la que señala que en tiempos de Dictadura Militar se mandó a cortar de los registros la imagen del gol porque la mayor parte de la Junta simpatizaba con River, también se dice que las cámaras de TV no pudieron registrar el gol por lo sorpresivo que fue y hasta que en un incendio se quemó esa cinta.

El árbitro, del trabajo a la cancha

Arturo Iturralde, quien el año pasado murió a los 83 años, era el mejor árbitro de aquel tiempo y fue designado para la gran final. Aquel 22 de diciembre, se despertó temprano, pero no por los nervios previos al River-Boca. Como en aquella época el arbitraje no era profesional, Iturralde tenía otro trabajo. Era empleado del sector descuentos del Banco Nación y esa mañana fue a la oficina.

Desde que Iturralde llegó al trabajo, sus compañeros no paraban de acercarse a hablarle del partido. “El gerente, que mucho no sabía de fútbol, le preguntó a mi jefe: '¿Qué pasa en el escritorio de Ithurralde?' Entonces le explicó lo del partido de esa noche. La respuesta del gerente no se hizo esperar: ‘Que Ithurralde se vaya a su casa, ponga música y descanse. Y mañana tampoco lo quiero ver, mándelo al archivo. Prefiero perder un empleado un par de días a tener todo el sector sin trabajar’”, rememoró Iturralde hace algunos años en la Revista El Gráfico.

Difícil imaginar a Patricio Loustau, el árbitro este miércoles, yendo a trabajar a la mañana a la oficina antes de arbitrar en Mendoza.

Una cancha excedida

Quienes jugaron aquel partido cuentan que nunca habían visto un estadio tan lleno, parecía que los cimientos de la cancha de Racing crujían. Los registros señalan que se vendieron 69.099 entradas, pero había mucha más gente. Hasta algunos hablan de 100.000 personas. Hoy el Cilindro tiene una capacidad para 51.000 espectadores.

Los hinchas de Boca coparon toda la parte alta del Cilindro, mientras que los de River todo el anillo inferior. Para este miércoles se pusieron a la venta 36 mil tickets que se agotaron rápidamente.

A diferencia del actual que será televisado por sistema codificado (Fox Sports Premium y TNT Sports), aquel superclásico de 1976 fue transmitido por Canal 7. Según las crónicas de la época, el partido rompió el rating. Por entonces, se calcula que en la Argentina había 3,8 millones de televisores.

La picardía del Toto Lorenzo

En tiempos de redes sociales, de primicias aquí y allá, de información al instante, parece difícil poder engañar a un rival. Para aquel partido, Heber Mastrángelo, delantero de Boca, estaba en duda por un golpe que había sufrido en la semifinal. Era lunes y no se podía mover por el dolor en el tobillo derecho.

Al día siguiente en el entrenamiento en La Candela, el dolor persistía. El Toto Lorenzo, técnico de Boca, convocó a los periodistas en el consultorio médico y pidió que le vendaran a Mastrangelo el tobillo izquierdo, el que estaba sano.

“Cuando terminó toda esa especie de puesta en escena, le dije al Toto: ‘Maestro, yo no me puedo ni mover y el tobillo que me duele es el derecho’, a lo que me respondió: ‘Vos jugás igual y te hice vendar el sano delante de la prensa, así Passarella te pega en ese y no en el lesionado’. Un fenómeno”, recordó Mastrángelo en la Revista El Gráfico. Heber fue titular aquella noche de gloria xeneize.