AMIA: 24 años reclamando una Justicia con gusto a poco
AMIA

AMIA: 24 años reclamando una Justicia con gusto a poco

24 años pasaron de aquel estallido, de aquella bomba que explotó en la sede de la AMIA y terminó con la vida de 85 personas. Hasta ese momento, solo unos pocos sabían que en ese edificio de Pasteur 633 funcionaba el corazón de la comunidad judía. La brutalidad del ataque terrorista no solo sacudió los cimientos del edificio: también a una sociedad que hizo suyo el dolor y la sensación de impunidad, frente a una investigación que trabajó más para tapar miserias propias que para descubrir a los responsables de la matanza.

¿Qué hizo la Justicia por las víctimas de la AMIA? Los protagonistas judiciales dirán que lo que se pudo… Sabe a poco.

Hoy, dos ex presidentes  -Carlos Menem y Cristina Kirchner- están acusados de encubrir en diferentes momentos la investigación del atentado. Causas judiciales, con intencionalidades políticas. Causas judiciales que existen por tiempos políticos, que sobreviven por tiempos políticos, que naufragan por tiempos políticos.

Cada aniversario se convirtió indefectiblemente en un escenario político. Cada aniversario marcó la necesidad de producir alguna novedad con la causa para llevar a los familiares un hueso con el que mostrar un avance. Una presión que vivía el Gobierno de turno y también los tribunales.

Fue así como se gestó, a dos años del ataque, el injustificable pago de 400 mil dòlares al principal acusado que tuvo la causa, el reducidor de autos Carlos Telleldín, para que prestara una declaración en la que terminó acusando a policías bonaerenses de haberse llevado la camioneta Trafic. Policías que resultaron absueltos gracias a ese pago y llevaron al banquillo al juez de la causa, los fiscales y hasta al entonces poderoso jefe de la SIDE del menemismo, Hugo Anzorreguy.

Así la justicia terminó avanzando sobre los delitos que se cometieron a lo largo de la causa y dejó de explicar qué se hacía en el nudo central de la investigación: encontrar y castigar a los que pusieron la bomba.

¿Los acusados? Según dijo la justicia en 2006, fueron un grupo de funcionarios iraníes que recurrieron al Hezbollah, enojados por la política argentina de cancelar contratos de energía nuclear y alinearse con Estados Unidos. Funcionarios iraníes que, protegidos por su país, nunca aceptaron presentarse a la Justicia argentina y hoy circulan por el mundo –según el caso- pese a las alertas rojas de Interpol que pesan sobre cinco de ellos.

El Memorándum de Irán, dijo el Gobierno de Cristina Kirchner, fue una manera de buscar destrabar ese estado de parálisis en el que se estaba la causa. Pero tanto la comunidad judía como los tribunales federales entendieron que, en realidad, era buscar hacer un pacto de impunidad. No faltaron en la escena especulaciones sobre sobre el cambio de actitud oficial entre los gobierno de Néstor y de Cristina con respecto a Irán y las versiones sobre algún favor pedido por el ex presidente venezolano Hugo Chávez.

Alberto Nisman, el fiscal que Néstor Kirchner había elegido para inaugurar una unidad especial que investigara el caso AMIA, acusó en enero de 2015 a la entonces presidente de encubrir a Irán. Y apareció muerto con un tiro en la cabeza en su departamento cuatro días después, a horas de presentarse en el Congreso con pruebas que prometían ser reveladoras. Después de idas y vueltas, la Justicia consideró que su muerte fue un asesinato ligado a su trabajo.

Si algo faltaba, Telleldín, el primer procesado que tuvo el expediente AMIA, el hombre que verborrágicamente marcó muchos de los tiempos de la causa a lo largo de la primer parte de la investigación, volverá a ser juzgado por la conexión local. Todavía sigue siendo un misterio quiénes fueron sus cómplices.