Ciccone: qué hay detrás de la postergación del veredicto del juicio contra Amado Boudou
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Ciccone: qué hay detrás de la postergación del veredicto del juicio contra Amado Boudou

Pareciera que el gobierno de Mauricio Macri apuró -con “flojera de papeles” mediante- la causa Ciccone para buscar la imagen del ex vicepresidente kirchnerista Amado Boudou condenado. El fiel ejemplo de esto es el papelón de la audiencia del martes que, tras el rechazo de recusación del juez Pablo Bertuzzi, terminó con la decisión del tribunal de postergar el veredicto, que estaba previsto para hoy y que ahora no tiene fecha definida.

Más allá de cuál sea el veredicto en la causa -que tiene en el banquillo de los acusados a Boudou, a su amigo y socio José María Núñez Carmona, Alejandro Vanderbroele, el empresario Nicolás Ciccone, el ex funcionario de la AFIP Rafael Resnick Brenner y el ex jefe de Gabinete del Ministerio de Economía Guido Forcieri-  el caso Ciccone deja algunas conclusiones preocupantes.

No es el propósito de esta nota discutir la culpabilidad o inocencia de Amado Boudou y del resto de los acusados. En cambio, interesa analizar algunos de los motivos por los cuales el veredicto quedará con un “sabor amargo” tanto para los imputados como para quienes se animaron a mirar “la película completa” y no el fragmento del mismo que, mayoritariamente, se eligió mostrar y consumir.

Veamos algunos elementos “absurdos” que hacen crujir la legitimidad del juicio de Ciccone.

El primer elemento que tiñe todo el proceso es la negociación, prácticamente pública entre uno de los jueces del tribunal, Pablo Bertuzzi, y el gobierno para conseguir su traslado a la Cámara Federal.

A través de los diarios se puede leer cómo el juez busca llegar a ese estratégico tribunal, con el apoyo del oficialismo, cómo es resistido por el juez Irurzun y cómo actores partidarios se colocan a favor o en contra de aquel magistrado, según sus intereses. Para los abogados de Boudou, el caso de Bertuzzi y la mutua dependencia que tienen con el Gobierno genera evidentes sospechas de falta de imparcialidad.

Pero hay más.

  • Quedó afuera del juicio el ex titular de la AFIP durante el kirchnerismo Ricardo Echegaray y así nadie pudo explicar por qué pidió la quiebra de Ciccone y por qué después pidió el levantamiento.
  • La Unidad de Información Financiera (UIF) fue aceptada como querellante para acusar a Boudou por lavado de dinero y no pidió condena por ese delito sino por negociaciones incompatibles con la función pública y cohecho. Esto es decisivo y revela la forma en que se administró el juicio, se permitió en base a una conjetura la participación del poder ejecutivo, solamente para que pueda expresar la voz de Cambiemos en el juicio.
  • No aceptaron hacer un estudio pericial contable, solicitado en julio de 2017 por la anterior defensa de Boudou Eduardo Durañona, para determinar de manera fehaciente el origen de los fondos de la maniobra investigada. Resulta llamativo que en una causa que investiga cohecho el tribunal no haya permitido hacer la pericia para conocer la ruta del dinero.
  • Persisten las dudas y contradicciones sobre la existencia de la famosa reunión entre Boudou y los hermanos Ciccone donde “se cocinó todo”. Durante este juicio, la primera en Telefé pasó de ser “una reunión” a un “apretón de manos”. Y el “supuesto” segundo encuentro, según los testimonios, no quedó claro si existió y ni siquiera dónde fue. Según Boudou no existió. Según un escrito de Héctor Ciccone se hizo el 1/9/2010 en el I Central Market de Azucena Villaflor 324. Según Nicolás Ciccone, sucedió en I Fresh Market de Macacha Güemes 340, a 8 cuadras de distancia.
  • La extraña coincidencia de las elecciones legislativas de octubre de 2017 con el comienzo del juicio. Los jueces habilitaron la feria judicial para fijar la fecha de inicio del juicio cuando todavía se estaban realizando medidas. Después de eso, hubo tres semanas de receso porque uno de los jueces ya tenía pedidas sus vacaciones. Según la defensa de Núñez Carmona, con esto se vio una clara intención del tribunal para que el comienzo del juicio oral de Ciccone coincida con la campaña de octubre del año pasado y así quedarse con la foto. Lo cual efectivamente sucedió dado que el juicio arrancó el 3 de octubre de 2010. Los acusadores, incluso, llamativamente desistieron de algunos testigos para acelerar los tiempos.

Como describimos solo con algunos ejemplos, este juicio estuvo plagado de irregularidades lo que permite vislumbrar lo tiempistas que son los magistrados de Comodoro Py y lo poco que les importa si su arbitrariedad se come a algunos de los integrantes del sistema.

La abogada Graciana Peñafort escribió en “El Cohete a La Luna” que “cuando no hay garantías, el riesgo es para todos. Nadie está a salvo de la arbitrariedad, porque ella es caprichosa por definición”. Y es cierto. Me gustaría responderle a Peñafort que yo creo que, en todo caso, el sistema, cuando el contexto cambia, se carga solo a un par de “perejiles” para cambiar el maquillaje. Y todo sin costo.

Ya lo dijo el gran Rodolfo Walsh: “el sistema no castiga a sus hombres: los premia. No encarcela a sus verdugos: los mantiene”.


No hay que dejarse cegar por los reflejos del caso “Ciccone”. En sus entrañas se alojan los genes de esta justicia tan alejada de la sociedad civil.