Ciccone, todo lo que estuvo mal en el juicio contra Amado Boudou
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Ciccone, todo lo que estuvo mal en el juicio contra Amado Boudou

Más allá de la culpabilidad del ex vicepresidente Amado Boudou, la palabra judicial llega una vez más a la sociedad con sabor agridulce, de justicia "incompleta". Pareciera que el gobierno de Mauricio Macri apuró la causa Ciccone -con cierta “flojera de papeles” mediante-  para buscar la imagen de Boudou condenado y tras las rejas.

Es para celebrar que la investigación de Ciccone, finalmente, después de ocho años de radicada la denuncia en Comodoro Py y de al menos seis de lento avance, haya llegado a una sentencia.

Sin embargo, no podemos dejar de mirar algunas de las conclusiones preocupantes que deja este caso.

No es el propósito de esta nota discutir la culpabilidad o inocencia de Amado Boudou y del resto de los acusados. En cambio, interesa analizar algunos de los motivos por los cuales el veredicto quedó con un “sabor amargo” tanto para los imputados como para quienes se animaron a mirar “la película completa” y no el fragmento del mismo que, mayoritariamente, se eligió mostrar y consumir.

Veamos algunos elementos “absurdos” que hacen crujir la legitimidad del juicio de Ciccone.

El primer elemento que tiñe todo el proceso es la negociación, prácticamente pública entre uno de los jueces del tribunal, Pablo Bertuzzi, y el gobierno para conseguir su traslado a la Cámara Federal.

A través de los diarios se pudo leer cómo el juez busca llegar a ese estratégico tribunal, con el apoyo del oficialismo, cómo es resistido por el juez Irurzun y cómo actores partidarios se colocan a favor o en contra de aquel magistrado, según sus intereses. Para los abogados de Boudou, el caso de Bertuzzi y la mutua dependencia que tienen con el Gobierno genera evidentes sospechas de falta de imparcialidad.

Pero hay más.

  • Quedó afuera del juicio el ex titular de la AFIP durante el kirchnerismo Ricardo Echegaray y así nadie pudo explicar por qué pidió la quiebra de Ciccone y por qué después pidió el levantamiento. Echegaray fue el jefe de la AFIP desde fines de 2008 hasta diciembre de 2015 y no está ni acusado en la causa.
  • La Unidad de Información Financiera (UIF) fue aceptada como querellante para acusar a Boudou por lavado de dinero y no pidió condena por ese delito sino por negociaciones incompatibles con la función pública y cohecho. Esto es decisivo y revela la forma en que se administró el juicio, se permitió en base a una conjetura la participación del poder ejecutivo, solamente para que pueda expresar la voz de Cambiemos en el juicio.
  • No aceptaron hacer un estudio pericial contable, solicitado en julio de 2017 por la anterior defensa de Boudou Eduardo Durañona, para determinar de manera fehaciente el origen de los fondos de la maniobra investigada. Resulta llamativo que en una causa que investiga cohecho el tribunal no haya permitido hacer la pericia para conocer la ruta del dinero.
  • Persisten las dudas y contradicciones sobre la existencia de la famosa reunión entre Boudou y los hermanos Ciccone donde “se cocinó todo”. Durante este juicio, la primera en Telefé pasó de ser “una reunión” a un “apretón de manos”. Y el “supuesto” segundo encuentro, según los testimonios, no quedó claro si existió y ni siquiera dónde fue. Según Boudou no existió. Según un escrito de Héctor Ciccone se hizo el 1/9/2010 en el I Central Market de Azucena Villaflor 324. Según Nicolás Ciccone, sucedió en I Fresh Market de Macacha Güemes 340, a 8 cuadras de distancia.
  • La extraña coincidencia de las elecciones legislativas de octubre de 2017 con el comienzo del juicio. Los jueces habilitaron la feria judicial para fijar la fecha de inicio del juicio cuando todavía se estaban realizando medidas. Después de eso, hubo tres semanas de receso porque uno de los jueces ya tenía pedidas sus vacaciones. Según la defensa de Núñez Carmona, con esto se vio una clara intención del tribunal para que el comienzo del juicio oral de Ciccone coincida con la campaña de octubre del año pasado y así quedarse con la foto. Lo cual efectivamente sucedió dado que el juicio arrancó el 3 de octubre de 2010. Los acusadores, incluso, llamativamente desistieron de algunos testigos para acelerar los tiempos.

Como describimos solo con algunos ejemplos, este juicio estuvo plagado de irregularidades lo que permite vislumbrar lo tiempistas que son los magistrados de Comodoro Py y lo poco que les importa si su arbitrariedad se come a algunos de los integrantes del sistema.

La abogada Graciana Peñafort escribió en “El Cohete a La Luna” que “cuando no hay garantías, el riesgo es para todos. Nadie está a salvo de la arbitrariedad, porque ella es caprichosa por definición”. Y es cierto. Me gustaría responderle a Peñafort que yo creo que, en todo caso, el sistema, cuando el contexto cambia, se carga solo a un par de “perejiles” para cambiar el maquillaje. Y todo sin costo.

Ya lo dijo el gran Rodolfo Walsh: “el sistema no castiga a sus hombres: los premia. No encarcela a sus verdugos: los mantiene”.

No hay que dejarse cegar por los reflejos del caso “Ciccone”. En sus entrañas se alojan los genes de esta justicia tan alejada de la sociedad civil.