Cuadernos K: las cosas que nadie ve y que pueden cambiarlo todo
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Cuadernos K: las cosas que nadie ve y que pueden cambiarlo todo

Mientras asistimos a la aparición de nuevos arrepentidos y posteriores detenciones derivadas de los cuadernos del chofer de Roberto Baratta Oscar Centeno, la causa ingresa en momentos críticos que tienen que marcar un antes y un después.

Aunque el laberinto judicial siempre es complejo de entender, lo cierto es que la Cámara Federal primero y la Cámara de Casación después tienen que analizar puntos claves.

Por un lado, el origen del expediente y por el otro si el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli pueden seguir al frente del caso. Ambas peticiones parecen menores. Sin embargo, ponen en tela de juicio la garantía del juez natural.

Eso significa que constituyen un camino que, desde el punto de vista técnico, podría permitir la intervención de la Corte Suprema que es un tribunal que sólo estudia cuestiones vinculadas a la Constitución Nacional.

En efecto, el ex secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli impugnó la forma en que la causa llegó a manos del juez y el fiscal. Sostiene que se los eligió a dedo, que se evitó el sorteo de práctica y que se trata de un caso de fórum shopping. Por lo tanto, se habría violado la garantía del juez natural.

Bonadio se apresta por estos días a resolver ese pedido y en tribunales descuentan que lo va a rechazar. Pero ese rechazo abre la posibilidad de las apelaciones van a permitir discutir si se queda con el caso.

Algo similar ocurre con las recusaciones dirigidas al tándem del juez y el fiscal en manos de la Cámara Federal. En el fondo, ambos incidentes llevan aparejada una importancia decisiva porque la resolución va a marcar como sigue el expediente.

Las alternativas son tres. Que todo siga como hasta ahora. Que la causa cambie de manos o directamente que toda la causa, o una parte, sea declarada inválida porque se eligió al juez y al fiscal.

La espectacularidad cotidiana no permite prestarle la atención que se merece a cuestiones de procedimiento que pueden alterarlo todo.

Y quizás la trascendencia del caso invita a que la institución judicial implemente un mecanismo de acceso a la información pública, ya que la ficción de que los “jueces hablan por sus sentencias” llevan a una lucha por acceder a los “off the records”, cuya primera víctima es la sociedad civil que ve menoscabado su derecho a estar informada.