De qué modo funcionaba el “circuito de valijeros” que apunta contra La Cámpora
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De qué modo funcionaba el “circuito de valijeros” que apunta contra La Cámpora

Qué pasó. El testimonio que Martín Larraburu, ex secretario de Juan Manuel Abal Medina, brindó ante el juez Claudio Bonadio puso sobre la mesa de la causa de los Cuadernos K un dato inédito: un nuevo “circuito de valijeros” que tiene como protagonistas a los principales dirigentes de La Cámpora, entre ellos a Máximo Kirchner.

Cómo era el sistema. Según informa hoy el diario Clarín, los fondos reservados de la Agencia Federal de Inteligencia (antes llamada SIDE) ocuparon un rol central, con algunos amigos del hijo de la ex pareja presidencial que fueron destinados a ese organismo y cumplieron “un rol fundamental”.

En ese sentido, el nombre clave de la estructura para el financiamiento de la política habría sido una persona de vínculo estrecho con Máximo: Fernando Basanta, íntimo amigo de Máximo, quien habría sido el hombre encargado del reparto del dinero de las campañas de La Cámpora.

Según señala el diario, el lugar de “operaciones” de Basanta sería, además de la Quinta de Olivos, la sede central de La Cámpora, ubicada en la calle Cerrito. Hasta ese lugar, afirman, arribaban los aportantes de la “plata negra. Basanta habría llegado a la AFI con el objetivo de manejar los fondos reservados, aunque no la particularidad de que no fue nombrado ni figura en ningún registro de la agencia.

Esos fondos reservados se manejaban bajo la mirada del segundo en la SIDE, del encargado de Operaciones y del de Finanzas. En ese lugar aparecía Martín Alanis, otro camporista. Esos tres nombres, afirman, definían el destino de los fondos reservados, que terminaba en Juan Martín Mena, el segundo de Oscar Parrilli.