El futuro del juez Canicoba Corral se dirime en las internas judiciales de Cambiemos
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El futuro del juez Canicoba Corral se dirime en las internas judiciales de Cambiemos

Pareciera que el juez Rodolfo Canicoba Corral está caminando por la cornisa. La pregunta es si le quedará alguna de sus siete vidas o si el Consejo de la Magistratura cambiará su suerte.

Hace unos meses, en A24.com recopilamos las investigaciones que lo tocaban desde que es juez y llegamos a una conclusión: siempre zafó.

Quizás el caso más insólito fue cuando le cerraron las causas que le inició el narco Ángel Salvia -tanto en el Consejo como en Comodoro Py - por supuestamente haber administrado y explotado fraudulentamente así como también “desviado la renta agropecuaria” del campo de la organización.

Las acusación más reciente en su contra es la millonaria fiesta de 15 que le organizó a la hija y que mostró, hasta con videos, el colega Nicolás Wiñazki en el programa de Jorge Lanata

Esta información debería ser evaluada como evidencia dado que el Consejo de la Magistratura tiene en trámite al menos tres expedientes en su contra relacionados con su patrimonio:

  • Presunto enriquecimiento ilícito a raíz de tres lujosas propiedades que detectó el equipo de judiciales de La Nación: un semipiso en una zona exclusiva de Palermo, una casona en Vicente López y un terreno en Uruguay.
  • Presunto pedido de soborno a la hija del gremialista Omar “Caballo” Suárez a cambio de la prisión domiciliaria.
  • Presuntos sobresueldos de la ex SIDE, a raíz de información que le dio el ex juez de la Corte Carlos Fayt al perito de la Corte Alfredo Popritkin.

Sin embargo, estas investigaciones no han presentado avances significativos hasta el momento. Y todo lo que suena lógico, en realidad no lo es.

En noviembre de 2012, seis años atrás, Jorge Lanata mostró en su programa la casa del juez Canicoba en Vicente López, dando a entender un supuesto incremento injustificado de su patrimonio. El abogado Ricardo Monner Sans lo denunció por presunto enriquecimiento ilícito, pero la causa - como muchas otras-no prosperó.

El hecho de que un juez federal, a quien le toca investigar las causas de corrupción más sensibles del país, esté envuelto en tantas sospechas y siga ejerciendo su cargo despierta mucha preocupación dentro del ala judicial más “republicana” de Cambiemos.

En cambio, el ala “pragmática” pareciera que hasta lo protege. El caso Canicoba Corral, desde este punto de vista, sería otro ejemplo de los históricos trueques entre jueces que garantizan impunidad a cambio de impunidad.

Otro juez que entró en la mira del Consejo de la Magistratura es Marcelo Martínez de Giorgi, que fue denunciado por el senador Fernando “Pino” Solanas por mal desempeño en sus funciones, a raíz de haber citado a indagatoria al fiscal Federico Delgado en el marco de su intervención en la causa Time Warp. El expediente se sorteó ayer y ya está en manos de Pablo Tonelli.

El magistrado, Martínez de Giorgi, está muy interesado en que su mujer, Ana María Juan, sea jueza. Ella se postuló en Lomas de Zamora, Moreno y Hurlingham y aún le falta el paso decisivo de la entrevista que da lugar al segmento más discrecional de los concursos, el que la meritocracia se mezcla con la política partidaria.

Fuentes judiciales le confían a A24.com que este podría ser uno de los motivos que explica algunas de sus singulares decisiones.

El futuro de los jueces se dirime, una vez más, entre el ala judicial “republicana” de Cambiemos y el ala judicial más “pragmática”. Si tomamos en cuenta los casos “Farah” y “Ballestero”, cuyas denuncias avanzaron poco y nada, podemos intuir cómo termina esta historia. Pero si tomamos el caso “Freiler” como ejemplo quizás la respuesta final sorprenda.

Lo cierto es que el ala judicial “pragmática” de Cambiemos -que hasta ahora protegió malos comportamientos- mira de reojo y alguna vez con anteojos cómo rebota en la opinión pública que el Consejo no avance contra la impunidad judicial.

Cambiemos cabalgó hacia el poder sobre un reclamo de saneamiento moral de las instituciones. Eso hasta ahora no fue objeto de una política pública general, como lo muestran los contrastes “Ballestero-Farah” y “Freiler”.