La situación, en cambio, el Ministerio Público Fiscal y de quienes lo integran sigue envuelta en una excesiva fragilidad, sobre todo institucional.

Los casos de los fiscales Juan Pedro ZoniFederico Delgado y Gabriel De Vedia revelan un rasgo preocupante de la administración de la ley.  Este mecanismo es una conquista de la humanidad para evitar la venganza privada. Por eso el Estado crea y aplica las leyes. Sin embargo, estos casos son sintomáticos porque muestran que ese mecanismo tiene profundas grietas.

Zoni y De Vedia fueron trasladados. De acuerdo a una lectura abstracta de la ley, dichos actos son formalmente válidos y hasta es posible sostener que corrigen algunas desprolijidades anteriores. Pero puestos en contexto, exhiben como la ley se puede usar para sacar y poner fiscales. A veces para correr a los que no son simpáticos. En otras para elegirlos. El caso Delgado se inscribe en la misma lógica.

En la Argentina, las causas penales se abren solo cuando un fiscal decide hacerlo. Así lo prevé la Constitución. No obstante, una mala interpretación de los tratados de derechos humanos permite que cualquiera que invoque ser víctima de un delito suplante a los fiscales en la acusación. Por lo tanto, asistimos a la institucionalización de la venganza privada.

Los tres casos, además, exhiben otro rasgo preocupante, ya que son mecanismos violentos de ejercicio del poder. La violencia pasa de los discursos y se mete de lleno en la ley. Es una espiral preocupante.

Tomando el caso del fiscal Federico Delgado como concepto, que es víctima de denuncias truchas impulsadas por sus investigados - Víctor Stinfale, Jorge “Corcho” Rodríguez y Gustavo Arribas- y que no es aislado, podemos decir que funciona como concepto por las características del mismo. De hecho, algunas cosas podemos detectar para describir en qué condiciones deben trabajar los fiscales argentinos.

  • Los colegas fiscales de Delgado en Comodoro Py, a quienes no los une el amor sino el espanto,  salieron a defenderlo con llamados y con un comunicado encabezado por Carlos Rívolo, el titular de la Asociación de fiscales, que fue muy bien recibido por el fiscal Delgado. Como decíamos antes, el caso de Delgado no es aislado pero quizás el más violento
  • Sin embargo, el Procurador interino Eduardo Casal, más allá de un cordial mensaje, se abrió del tema- al menos por ahora- y dejó en soledad al fiscal.
  • El que dio “un paso para atrás”, fue el juez Marcelo Martínez de Giorgi que postergó la indagatoria de Delgado...vaya uno a saber por qué y si eso es necesariamente positivo para la institución del Ministerio Público fiscal.
  • Elisa Carrió y su equipo de “republicanos” siguen con atención el caso y esperan una respuesta ¿institucional? del Procurador Casal tras su carta. Fernando Pino Solanas está en la misma situación. Además, algunos representantes del peronismo están inquietos y elaborando algunas acciones.
  • Margarita Stolbizer y su abogada Silvina Martínez llevan a Py hoy un escrito para presentarse como AMICUS CURIAE en la causa que lleva Martinez de Giorgi contra el fiscal Delgado. "No digo que necesariamente todos o la mayor parte de los Fiscales modifiquen su accionar en las investigaciones y dejen de proteger los intereses generales de la sociedad, pero no cabe duda de que de esta manera se resiente el bloque de legalidad que rige su actuación, y que incluye el reaseguro de no ser perseguidos arbitrariamente por hacer su trabajo.", dicen.
  • El ministro de Justicia Germán Garavano permanece en silencio y reitera que sigue el caso de cerca, que trabaja sobre el tema en conjunto con Casal y el fiscal Rívolo y que también continúa convencido que lo de Delgado es producto de internas y venganzas de los jueces de Comodoro Py contra el fiscal.
  • Carlos Pagni, quien tuvo de invitado a Delgado, siguió trabajando -en su programa “Odisea”- la tesis del sottogoverno para explicar lo que rodea al caso del fiscal hostigado por “los operadores judiciales”, los servicios de inteligencia y “otras lacras” que forman parte de los sótanos del poder judicial.

El viernes a la tardecita, varios fiscales importantes de Comodoro Py -entre ellos Carlos Rívolo Franco Picardi- escuchaban atentamente a Delta Dallagnol, el fiscal del Lava Jato, quien contó los obstáculos que se le presentaron y presentan durante su investigación -que es un modelo para la región-  y cómo logran sortearlos.

El brasileño destacó la figura de la delación premiada, hoy rechazada por los jueces argentinos, y habló de la importancia del uso de los tratados internacionales -que hoy están siendo explorados para finalmente acceder a la información que Brasil ofrece y poder avanzar con la trama local del escándalo “Odebrecht”.

Pero hay algo de todo lo que contó el fiscal Dallagnol que no sucede con los fiscales federales que solo se vio en dos casos: Nisman y Campagnoli.

Quizás despertó desazón entre los funcionarios argentinos honestos que lo escuchaban, cuando el fiscal del Lava Jato dijo algo que no pasa en Argentina y si pasó en Brasil y que destacó como “clave”:  el apoyo de la sociedad civil.

Con la excepción de “Nisman” y “Campagnoli”, en la Argentina cuando un gobierno de turno está en su mejor momento de poder y popularidad, la sociedad civil y el debate público son indiferentes a las causas de corrupción por las que los fiscales ponen el cuerpo.

Delta Dallagnol, habló de relatos inventados y contrataciones de empresas de comunicación para desprestigiar sus investigaciones e investigadores. Nada muy distinto a lo que sucede en nuestro país. Pero, a diferencia de Argentina, en Brasil -contó el fiscal Dallagnol- los fiscales de Curitiba contaron con el respaldo del Ministerio Público Fiscal brasileño.