La Argentina se jugó su suerte en el Mundial y también en Comodoro Py: crónica del partido en el edificio de Retiro
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La Argentina se jugó su suerte en el Mundial y también en Comodoro Py: crónica del partido en el edificio de Retiro

Un malón sacudió las escalinatas de Comodoro Py 2002 a partir de las 13.30, cuando terminaba el horario judicial y arreciaba el apuro por llegar a ver a la selección argentina pelear con Nigeria la chance de seguir compitiendo por la Copa Mundial. Todavía era temprano pero los nervios y la ansiedad se sentían desde primera hora en los pasillos del edificio de Retiro, donde se define el futuro de muchas causas de corrupción.

“Llegué 7.30 para poder desaparecer temprano”, le dijo a A24.com un secretario judicial. “¿Y, ya está? ¿Ya firmó?”, le preguntaba una empleada a su jefa, para saber si un juez había terminado su labor y podía ilusionarse con irse a tiempo.

Fueron retratos de la previa en tribunales a un partido que esperaba todo el país. Sin embargo, no todos evacuaron el edificio en una imagen propia de un éxodo: en el subsuelo de Comodoro Py, el juicio oral por el caso Ciccone siguió adelante y ni siquiera hubo receso para poder disfrutar algunos minutos del partido.

El debate solo se cortó a las 13.40 para el almuerzo, pero a las 14.30 ya estaban todos de vuelta. La defensa de Amado Boudou alegó por ocho horas sin enterarse de la suerte que corrió Argentina a partir de las 15. Fueron los abogados Alejandro Rúa y Graciana Peñafort los que se encargaron de clamar la inocencia del ex vicepresidente y pedir su sobreseimiento.

Por vergüenza o solidaridad, ninguno de los abogados de las otras partes se atrevió a pedir piedad por un receso. Así que jueces, fiscales, querellantes y defensores escucharon con estoicismo el alegato, mientras desde afuera estalló un grito infernal desde la Plaza San Martín, cuando Leo Messi clavó el primer gol en la red.

Los protagonistas del caso Ciccone no fueron los únicos que habitaron los pasillos de Tribunales en medio de una final en donde Argentina se jugaba su continuidad en el mundial. A diferencia de lo que sucedía en el debate del subsuelo, A24.com pudo constatar que al menos tres jueces y una fiscal se quedaron en el frío edificio de Retiro para ver jugar a la Argentina. Pero no fueron la mayoría.

Jueces. En el cuarto piso, el juez Sebastián Casanello y sus empleados miraron el partido en un pequeño televisor que alguien había llevado al juzgado y durante el entretiempo se podían sentir los nervios de los secretarios que salían a fumar y debatían sobre cómo sobrevivir a los próximos 45 minutos.

En ese interín, el juez Luis Rodríguez también caminó los pasillos para aprovechar la espera del segundo tiempo y cruzarse hasta el baño, afuera de su despacho. Otro de los que se quedó en el edificio fue Marcelo Martínez De Giorgi, que – no obstante- dio “libertad de acción” a los empleados para irse a las 13.30 si habían terminado con las tareas del día, contaron fuentes judiciales.

Turno. En el quinto piso, en cambio, la actividad se radicó en la fiscalía de Paloma Ochoa. Es que estaban de turno con policía y por lo tanto sus empleados no podían ilusionarse con irse antes.

Cábala. Algunos secretarios habían prometido quedarse en sus puestos a ver el partido pero la suerte los hizo cambiar de idea: ya lo habían hecho el jueves pasado, cuando Argentina perdió con Croacia, y los más “cabuleros” tenían que cambiar la racha. No era momentos para andar especulando con eso de quedarse.

Sin elección. Los que no tuvieron opción de quedarse o irse fueron los ajenos a la lógica de Py: los empleados de limpieza tenían que terminar de sacar la tierra, el barro y el polvillo que dejan las obras que se están haciendo en el entorno del edifico de Retiro y no les da ni un minuto de tregua. Y los policías que están asignados a la guardia del edificio, y buscaron escuchar lo que pasaba en una radio portal o asomándose a un televisor escondido en la cocina.

El segundo gol dio tranquilidad a la Argentina y, por lo tanto, a los ocasionales habitantes de Py. En el único lugar donde no se gritó fue en el juicio de Ciccone, donde todo siguió como si nada

La audiencia recién terminó a las 18.20. "Y ¿cómo terminó?", preguntó un abogado que, para esa altura, parecía un viajero del tiempo que no se había enterado de la sensación de alivio que se respiraba en el país. La respuesta fue la que ya sabía todo el mundo: "Ganó Argentina, 2 a 1".