Lo que no está escrito en los Cuadernos de las coimas K
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Lo que no está escrito en los Cuadernos de las coimas K

Sin dudas, el escándalo de los cuadernos de las coimas K recién empieza y tiene forma de espiral.  La pregunta es hasta qué punto la Justicia está a la altura de los acontecimientos porque es una oportunidad histórica para investigar, juzgar y condenar un mecanismo de corrupción tan enquistado en el país.

Al respecto, preocupan cuestiones como estas tres.

1. La legitimidad del juez para investigar esta megacausa. Claudio Bonadio sobreseyó, y el fiscal Guillermo Marijuan no apeló, a Daniel Muñoz el secretario de los kirchner en una causa en la que se lo investigó por enriquecimiento ilícito.

Bonadio fue denunciado 77 veces por mal desempeño en el Consejo de la Magistratura. De ese total, hay 7 que todavía siguen en trámite. Asimismo, fue en dos oportunidades que se sancionó al juez.

A los defensores de varios de los imputados les llama la atención de que no haya habido sorteo de juez. Y que tampoco la haya anexado a la causa de Gas Licuado.

Es un enigma por ahora cuál es la base legal que permite la intervención de Bonadio. Recordemos que la asignación de un juez está sujeta a reglas y que cualquier ciudadano tiene derecho a que lo juzgue un juez natural, como dice la Constitución.

2. Una gran mayoría de los  empresarios detenidos están utilizando la estrategia de victimizarse, declarar que fueron víctimas de la extorsión de los ex funcionarios kirchneristas, que los obligaron a pagarles para financiar sus campañas.

Es apresurado escribir sobre esto porque recién estamos empezando a conocer las patas de un elefante, que sigue creciendo y creciendo.

Sin embargo, cabe destacar que sería un gran problema en términos de transparencia y seguridad jurídica si el juez Bonadio decide creerles que fueron víctimas de este sistema corrupto de coimas para conseguir obras.

Que el juez les creyera significaría que podría llegar a que no les caiga encima ninguna pena, algo muy distinto a si siguen acusados de cohecho que prevé hasta 6 años de prisión. Pero son especulaciones. Lo concreto es que las pruebas van a decir quién es quién. El desafío es que la justicia esta vez siga el camino de las pruebas.

Sería saludable además, que la justicia organice algún mecanismo oficial de difusión de su actividad, porque la trascendencia de los hechos y las repercusiones requieren un tratamiento especial.

Incluso por el bien de la investigación porque el secreto a rajatabla formal y la información que se filtra lejos de arrojar claridad alimenta especulaciones; sobre todo, lo que tiene que ver con el criterio judicial para decidir qué imputado es arrepentido y cuál no.

3. Nadie pone el foco en la parte de la causa de los cuadernos que involucra al lado b de la Justicia. Según Maia Jastreblansky en La Nación y Luciana Geuna en el portal Todo Noticias, el ex juez Oyarbide dijo que recibió aprietes “para que sacara las causas de los Kirchner”. Y, ante el juez Claudio Bonadio, responsabilizó por esto al ex espía Jaime Stiuso y al auditor de la AGN por el PJ Javier Fernández.

Estos tsnunamis tienen consecuencias no queridas: exponen el sistema de relaciones y muestran la comunión entre políticos, operadores y funcionarios judiciales.

En otras palabras, uno de los peores rostros de la justicia.