Nadie quiere investigar la denuncia de Oyarbide en Comodoro Py
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Nadie quiere investigar la denuncia de Oyarbide en Comodoro Py

“Los escasos e imprecisos elementos brindados en torno a las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que acontecieron los sucesos denunciados constituyen un obstáculo que impide formular un requerimiento de instrucción”. Con estas palabras el fiscal Carlos Rívolo pidió desestimar la denuncia del ex juez Norberto Oyarbide sobre las presuntas presiones que recibió para cerrar la causa contra el matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito en 2009.

Según reconstruyó la colega Patricia Blanco en Infobae, el ex juez declaró ante Carlos Stornelli y Claudio Bonadio que se reunió en un domicilio de la calle Córdoba con el operador judicial Javier Fernández y el ex espía Antonio “Jaime” Stiuso quienes le hablaron en nombre del entonces matrimonio presidencial y le dijeron que tenían “especial interés en que la causa se resolviera rápidamente”.

A su vez, el día que declaró como imputado en la causa de los cuadernos de Centeno, Oyarbide le dijo a los colegas que lo entrevistaron en Comodoro Py: “expliqué quiénes me apretaban el cogote para que sacara las causas de los Kirchner”.

En su escrito, el fiscal Rívolo señaló que no puede afirmarse que los hechos, tal como los detalló Oyarbide, hayan revestido la seriedad y la gravedad para la configuración del tipo penal; es decir, que tuviesen una entidad tal para crear un estado de alarma o de amedrentamiento que pudiese importar una afectación de la libertad individual del ex juez federal.

Rívolo también dijo que esta postura se ve reforzada por el hecho de que el mismo Oyarbide aclaró que la solicitud de acelerar la resolución del expediente no torció su voluntad al momento de decretar los sobreseimientos de los ex presidentes y que, la respectiva resolución fue ajustada a derecho, con la prueba con la que contaba en ese momento.

La denuncia de Oyarbide pasó como papa caliente por las manos de tres jueces: BonadioLuis Rodríguez Sebastián Casanello hasta que la Cámara Federal determinó que era Bonadio quien debía investigarlo.

Este “pasamanos” y el reciente pedido de Rívolo para archivar la denuncia no sorprenden. En este espacio ya planteamos el fuerte contraste que hay en cómo la justicia trató el caso Oyarbide con el vertiginoso avance de la investigación de todos los hechos narrados en los cuadernos de las coimas.

Pero lo que causa mayor perplejidad no tiene que ver con la posición de Rívolo que, al fin de cuentas, reclama más información, sino el silencio de las autoridades políticas del sistema político judicial frente a la denuncia de Oyarbide.

Este puso en blanco sobre negro el rol de los “conectores”, para usar la expresión del colega Hugo Alconada Mon. Es decir, de aquellos que consiguen sentencias a medida.

No obstante, no se conoce públicamente que el Consejo de la Magistratura haya iniciado alguna actuación de oficio. No lo hizo frente a la sospechosa renuncia de Oyarbide de su juzgado -pese a la denuncia de Elisa Carrió en aquel lejano 2016- y no lo hace ahora, cuando el ex juez describió una mecánica de la que muchas personas hablan en voz baja. Y es necesario que las autoridades de control asuman la responsabilidad que les asigna la ley.