“Se pagó por orden mía”, dijo Calcaterra al juez, pero habló de aprietes y presiones del kirchnerismo
CuadernosK

“Se pagó por orden mía”, dijo Calcaterra al juez, pero habló de aprietes y presiones del kirchnerismo

Qué pasó.Se pagó por orden mía”, dijo Ángelo Calcaterra, el primo del presidente Mauricio Macri y quien apareció hoy ante el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornellli para sumarse a la lista de “arrepentidos” que están implicados en el escándalo de los cuadernos K.

Qué logró. Con esta declaración, que lo mostró presuroso de colaborar con la justicia, el primo de Macri consiguió dos cosas: obtener una exención de prisión, que le permita seguir en libertad; y –como un efecto dominó- que se le concediera la libertad al CEO de IECSA, Javier Sánchez Caballero, quien estaba preso desde el miércoles.

En su declaración, Calcaterra habló de "aprietes" y de exigencias de dinero para las campañas de 2013 y 2015, momentos en que IECSA estaba en crisis. De no hacerlo, señalaron, la firma podría haber caído.

Aunque los libros del chofer dicen que IECSA pagó 8 millones de dólares, Ángelo Calcaterra  aseguró que las cifras fueron mucho menores -entre 100 y 200 mil dólares, en 2 a 4 veces intercaladas-, que las entregas eran recolectadas por Roberto Baratta y que los domicilios son los que detalló el narrador Centeno.

Así las cosas, Bonadio ya tiene cuatro arrepentidos: el chofer Oscar Centeno, que redactó los cuadernos que desataron la hecatombe; Juan Carlos De Goycoechea, el ex presidente de Isolux que se quebró el viernes pasado; y a los empresarios Calcaterra y Sánchez Caballero.

Y salvo Centeno, el resto de los empresarios eligieron volver a sus casas, sin necesidad de cambiar sus identidades, explicaron las fuentes.

No se descarta que algún otro quiera pedir hablar: saben que el tiempo se achica para que los oídos de los investigaciones permanezcan abiertos y que cada vez será más la exigencia sobre lo que se pretenda desde Comodoro Py. 

Los tres empresarios colaboradores que ya hablaron tuvieron un eje en común: la plata fue una exigencia desde el mismo Gobierno, que recaudada Roberto Baratta, mano de derecha de Julio De Vido.

Pero además la estrategia de los empresarios busca cambiar la hipótesis principal: aunque Bonadio los acusó de integrar una asociación ilícita que recaudó dinero, las nuevas revelaciones dejan en la cabeza de los ex funcionarios kirchneristas esa actividad, mientras que los hombres de negocios pasarían a ser víctimas de una extorsión.

“Sí, pagaron, pero obligados porque se caigan sus negocios”, explicaron fuentes judiciales.

Qué buscan las defensas de los empresarios. Apuestan así a que se cambie la acusación en su contra. No es poco cambiar el delito de coimas a unas exacciones ilegales  en donde la responsabilidad cae sobre los funcionarios públicos y deja indemne a los que se vieron obligados.

Esa será una decisión que más tarde tendrán que analizar Stornelli y Bonadio, aunque ya dejaron en claro que no todos los empresarios para ellos fueron lo mismo. Hay otros otros poderosos que hoy mismo estaban siendo trasladados a la prisión.