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JUDICIALES

Sobreseyeron a un policía de la Ciudad acusado de "gatillo fácil" por matar a un asaltante de un disparo en la cabeza

Sobreseyeron a un policía de la Ciudad acusado de
Policía de la Ciudad

Un policía de la Ciudad de Buenos Aires acusado por matar a un asaltante de un disparo en la cabeza fue sobreseído por “legítima defensa” por una jueza porteña.

El fallo reaviva la discusión sobre el “gatillo fácil” y la “doctrina Chocobar” sobre cómo deben actuar las fuerzas de seguridad ante la comisión de un delito y cuán preparadas están para controlar la situación sin causar muertes.

En este caso, se analizó la conducta del oficial Gonzalo José Escobar, quien el 13 de septiembre de 2017 intervino cuando dos menores de edad, Juan Agustín Abrusesen y Dilan Aarón Carpio, intentaron robar en el mercado Carrefour Express ubicado en Viamonte 352, de esta ciudad, cerca de las 21:20 horas.

Andrusesen fue detenido en el interior del lugar pero Carpio, quien portaba un arma que luego se comprobó que no era apta para el disparo, intentó huir y forcejeó con el policía.

En esas circunstancias recibió primero un disparo en un brazo que le hizo perder el dominio del arma y luego, cuando intentaba escapar, un balazo en la cabeza a corta distancia que acabó con su vida.

Para la jueza María Alejandra Provítola, el policía actuó “ante una causa de justificación por legítima defensa propia y de un tercero”, procurando “la protección inmediata de su vida y la de un tercero frente a un riesgo inminente y proporcional al medio empleado”.

“De no haber mediado una actitud inmediata de su parte, actuando como lo hizo -mediante el uso del arma reglamentaria que conformaba el mismo poder de fuego que aquella herramienta con la que se lo estaba intimidando- podría haber permitido en ese momento y en esas circunstancias el despliegue de un irreparable o fatídico daño a su salud o a su vida”, sostuvo la jueza.

El otro menor detenido fue declarado “coautor penalmente responsable del delito de robo agravado por su comisión con armas en grado de tentativa en concurso real con el de encubrimiento con ánimo de lucro”, pero terminó absuelto por aplicación del “régimen penal aplicable a los menores incursos en delitos”.

El fiscal de la causa, Andrés Madrea, apeló el sobreseimiento, argumentando que cuando el peligro ya había cesado, el policía “Escobar, erguido y armado, se apostó con claridad y avanzando hacia Carpio a quien apuntaba a su cabeza le disparo sin más”.

El asaltante –recordó el fiscal- “estaba herido, tambaleante y sin movimientos coordinados, nunca volvió a enfrentar a Escobar, sus manos eran visibles, agachaba su cabeza y no ofrecía resistencia alguna más que la torpeza de sus movimientos. En síntesis, no representaba ningún peligro”.

Desde esa óptica, el caso será analizado por la Cámara del Crimen como un supuesto de “gatillo fácil”.

De la descripción de los hechos surge que “Escobar efectuó un primer disparo que logró dar en el antebrazo derecho. Carpio soltó el revolver el que cayó en la vereda, y mientras el policía lo apuntaba en todo momento, comenzó a caminar tambaleándose y al tropezar cambió de rumbo. Al intentar pasar junto a un auto estacionado en la calle, cubriéndose la cabeza, Escobar le efectuó un disparo” que causó la muerte.

Para la jueza Provítola, “no resulta factible evaluar la conducta de Escobar en forma independiente de lo ocurrido en aquélla ocasión dentro del mencionado local, donde dos personas de sexo masculino ingresaron con armas, intimidaron a los empleados y clientes, agrediéndolos físicamente con fines de hacerse de bienes y encerraron a las víctimas”.

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