Sumisas y apartadas: la historia detrás de la recusación de la fiscal Paloma Ochoa
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Sumisas y apartadas: la historia detrás de la recusación de la fiscal Paloma Ochoa

La revolución feminista tiene mucha tela para cortar en Comodoro Py.  El machismo no solo se da en que casi no hay juezas ni fiscales mujeres, sino en cómo los patriarcales magistrados privilegian el maltrato y desprecio hacia el trabajo de sus colegas del sexo opuesto por sobre lo que dice la ley.

Un ejemplo claro es el caso de la fiscal Paloma Ochoa. El juez de Casación Juan Carlos Geminiani, que en julio de 2016 ordenó detener a la empleada María Amelia Expucci porque cuestionó su orden de hacer un inventario de televisores y computadoras enviados por el Ministerio de Planificación, encabezó una larga recusación en contra de la fiscal.

Los motivos: ella lo investigó por privación ilegítima de la libertad agravada y pidió su indagatoria por el escándalo de la detención de su empleada. Lo insólito, o mejor dicho preocupante, son sus fundamentos.

Geminiani recusó a Ochoa justo pocos días después de que ella pidiera su indagatoria. Según el magistrado, la fiscal tiene riesgo de “parcialidad” porque el 19 de octubre de 2016 durante el paro de mujeres organizado por “Ni una menos” “condujo un escrache” en su contra y pegó un cartel  con el dibujo emblema de esa marcha en su despacho.

Además de lo absurdo de sus argumentos, el magistrado no aportó pruebas que acrediten esto. No hubo un solo testigo que presenciara y declarara algo así. Geminiani solo presentó un artículo periodístico y una declaración testimonial de su secretaria, sobrina de la mejor amiga de su mujer, que manifestó haber visto pegado el cartel en la puerta. La fiscal Paloma Ochoa contó, en cambio, que ese día participó simbólicamente en Comodoro Py del reclamo de las mujeres, que se llevó a cabo en todo el país, sin escrachar a nadie.

A pesar de que en las instancias anteriores la sostuvieron en la causa, el 27 de junio pasado los “camaradas” de Geminiani en Casación, Carlos Mahiques y Eduardo Righi (ambos investigados por la fiscal Ochoa en dos causas diferentes) con disidencia de Hornos, le dieron lugar al pedido de apartamiento de la fiscal. Una vez más los argumentos de los magistrados fueron ridículos, o mejor dicho, inentendibles:

“Considero que las particularidades del mismo, habilitan hacer excepción a la limitación dispuesta en el artículo 71 toda vez que las quejas vinculadas con la posible afectación de las garantías del debido proceso y defensa del juicio a partir de la alegada pérdida de objetividad de la representante del Ministerio Público Fiscal podrían generar un agravio de tardía o imposible reparación ulterior, susceptible de configurar una cuestión federal”.

Fallo de la Cámara de Casación

Así la recusación pasó de forma, al menos críptica, a manos de la Cámara Federal.

El final de esta historia, lamentablemente anunciado, es que ayer viernes, a horas del comienzo de la feria judicial, la Cámara Federal sobreseyó a Geminiani en la cuestión de fondo en este asunto que estaba desde febrero en sus manos. Esto es, determinaron que Geminiani no privó de la libertad a su empleada abusando de su poder de juez de la Casación.

Pero, además del manejo de los tiempos de forma no inocente, y de la cuestión de género,  el caso Ochoa es una muestra más del modo en que se expulsan a fiscales incómodos de los expedientes.

La “excepción” que hizo la Cámara de Casación en el caso de la nombrada, es otra puerta más que permite la sustitución de fiscales de acuerdo a los intereses ocasionales del momento.