“Tregua y meseta”: por qué el clima político conspira en contra para investigar a jueces cuestionados
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“Tregua y meseta”: por qué el clima político conspira en contra para investigar a jueces cuestionados

Quienes quieren “avanzar” en el Consejo de la Magistratura, que son pocos pero corajudos, la tienen especialmente difícil en estos momentos.

Investigaciones por presuntos malos desempeños de varios jueces, como por ejemplo Rodolfo Canicoba CorralEduardo Farah, Ariel LijoMarcelo Martínez de Giorgi, pareciera que no van a ser resueltas prontamente.

Muchos consejeros olfatean un clima de “intento de tregua y meseta” entre la justicia y la política de cara a las elecciones de 2019, acompañado del poco interés de la opinión pública en estos temas, y tienen miedo de desentonar.

Los que sí buscan avanzar, lo hacen desde una posición de “fragilidad” frente al poder de los jueces y los diversos intereses que los sostienen.

Algunas fuentes judiciales dicen que las causas avanzan lento “porque el contexto cambió”.

Lejos quedó el clima que reinó en el Consejo de la Magistratura cuando destituyeron al juez Eduardo Freiler.  Los esfuerzos “republicanos” son, por estos días, más aislados y menos colectivos.

En manos de la consejera Adriana Donato están las cuatro acusaciones que pesan sobre Canicoba Corral y es probable que dentro de una semana alguna tímida novedad haya.

La suerte de los hermanos Lijo pareció, por momentos, depender especialmente del interés del ala “pragmática” de Cambiemos cuando había algún movimiento en la causa del Correo, en la que Lijo investiga a la familia presidencial.

En cambio, la investigación que tiene el consejero Leónidas Moldes por presuntos influencias en el voto de Eduardo Farah en el fallo que benefició a Cristóbal López está estancada.

Hay quienes leyendo el expediente sostienen que no estaba acreditada la conexidad y que se debía sortear. Otros creen que sí se justificó la intervención de Farah en virtud de algunas resoluciones.  Lo cierto es que Moldes no concluyó nada aún y “maquillaron” el escándalo con el traslado del juez a otro tribunal.

Más allá de uno u otro esfuerzo, de uno u otro gesto, la promesa original de regeneración moral de Cambiemos permanece en pausa.

Tal como le dijo el fiscal del Lava Jato, Deltan Dallagnol, al colega Hugo Alconada Mon, en los casos de gran magnitud, contra personas poderosas, es imposible que personas con poder relativo puedan avanzar sin el apoyo de la sociedad.

En la Argentina de hoy eso parece una quimera.

A pesar de la enorme desconfianza ciudadana hacia la Justicia, la misma no se vuelca en  "compromiso" para que esto realmente cambie: las encuestas revelan que en el tope de las preocupaciones de los argentinos están la inflación, la seguridad y el empleo.

Y las movilizaciones son por estas razones y nunca por una mejor "Justicia".

El sistema puede quedarse tranquilo.