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España: sorpresa por el ascenso de la ultraderecha y baja participación en una elección en la que no existen los cuartos oscuros

España: sorpresa por el ascenso de la ultraderecha y baja participación en una elección en la que no existen los cuartos oscuros
Centro de votación en España con las boletas a la vista de todos

“Se han cargado (destruido) el país”, decía Marco esta noche, un abogado madrileño de 27 años que no escatimó en dramatismo cuando se le preguntó su opinión por el resultado electoral. “¿Quién va a arreglar esto? Con la ultraderecha tercera fuerza y el crecimiento de los separatistas”, reflexionaba.

Su voz representa la de millones de españoles, que en los hechos tienen posiciones más centristas y que ven con una amarga sorpresa y renovada preocupación cómo su dirigencia política va de mal en peor.

Al no contar con apoyo su ley de presupuestos, el presidente en funciones, Pedro Sánchez (PSOE), llamó a elecciones en abril. Del resultado de esas urnas hubo una novedad: fragmentación política récord e irrupción en el Congreso de 24 diputados de extrema derecha (Vox). Pero Sánchez no logró recoger apoyos para su investidura por un sin fin de motivos que lo llevaron a desistir, y el rey Felipe VI debió disolver las Cortes y llamar una vez más a elecciones.

Siete meses después, el PSOE disminuyó su cantidad de escaños pero, para peor, creció más la fragmentación partidaria y se disparó el número de diputados de la ultraderecha: ahora tienen 52.

El denominado “bloqueo”, la forma española para referirse a la incapacidad de su clase política para ponerse de acuerdo, viene siendo una de las principales preocupaciones del electorado, según incluso lo señala el CIS (el Indec español) en su barómetro social mensual.

Centro de votación en España
Centro de votación en España

Ese enojo se vio reflejado en las urnas: fue a votar un 4% menos de personas (sólo 56% del padrón) y los sufragios fueron más aún a los partidos que representan ese "voto bronca".

Las redes sociales estallaron de estupor y, para otros pocos, alegría. Aparecieron memes y declaraciones de decepción, mencionando el ascenso de una opción fascista que, del lado de enfrente, parece no tener un muro de contención sufientemente fuerte, ya que las otras dos fuerzas de derecha están dispuestas a pactar con los ultras. El enredo político también va por el lado catalán: hubo un record histórico para elecciones presidenciales de voto separatista, algo que también se llevó su parte de tuits.

La alcaldesa de Barcelona, la progresista Ada Colau, dijo esta noche una declaración que parece representar a la mitad izquierda de España: “Ninguna persona demócrata puede estar contenta hoy. La extrema derecha avanza por la incapacidad de la izquierda. Pedro (Sánchez), tus elecciones han fracasado. O la izquierda hace un frente amplio, o nos vamos todas a la mierda (sic)”.

Más allá de la crispación y el desánimo de la noche, la jornada electoral se desarrolló con calma. En la capital, Madrid, el día más frío de lo que va del otoño regaló sol por momentos pero favoreció a la derecha: estadísticamente, la lluvia es lo que más aleja a los votantes mayores, volcados mayoritariamente a los partidos conservadores. No tuvo esa suerte el norte de la península, con intensas lluvias durante todo el fin de semana.

Algunas escuelas que sirvieron como centros de votación, incluso tenían todavía la decoración de Halloween, como muestra el video

El sistema de recuento electoral local es considerado uno de los más eficientes del mundo. A las 18 cerraron las urnas y a las 21 (17 hora argentina) estuvieron los primeros resultados oficiales. Poco después de las 23, ya estaba más del 95 por ciento del recuento realizado.

Una de las claves es que en las mesas electorales (unas 60.000 en todo el territorio para 37 millones de votantes) siempre hay una urna por categoría (en una se deposita la boleta para diputados y en otra para senadores, y así sucesivamente si se elige algo más ese día). Además, las “papeletas”, como se llaman las boletas partidarias, tienen todas tinta negra, sin color, y misma tipografía. En el caso de hoy, la de diputados era color blanco y la de senadores, rosa salmón, pero todos los partidos igual.

Otra curiosidad es que no existen prácticamente los “cuartos oscuros”. La mayoría de la gente recoge la boleta en una mesa central y luego la coloca en el sobre, a la vista de todos (ver foto que encabeza esta nota). Hay un metro cuadrado separado, junto a una pared, con una cortina, para los que quieran privacidad y mantener su voto secreto. Pero que son una minoría.

El cuarto oscuro en España. No es obligatorio meterse en él para votar.
El cuarto oscuro en España. No es obligatorio meterse en él para votar.

También, a diferencia de Argentina, los “apoderados” (fiscales partidarios) son muchos menos. Suele haber pocos, casi nunca uno por partido y por mesa. Además, tienen una credencial visible de su partido y todo el mundo sabe qué interés representan con su nombre y apellido. ¡Ah! Y las autoridades de mesa también cobran: 65 euros recibirán el mes que viene, pero sin vianda.

por Daniel Galvalizi (Especial para A24.com desde España)
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