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Escuadrones de la muerte: en Brasil vuelven al primer plano los grupos parapoliciales que actúan en favelas

Escuadrones de la muerte: en Brasil vuelven al primer plano los grupos parapoliciales que actúan en favelas
Los grupos conformados por policías retirados o actuales integrantes de la fuerza siguen activos en Brasil.

Según estadísticas confiables, el accionar de grupos parapoliciales causó la muerte de 6220 personas en un año en Brasil. Son los datos que recoge el Foro Brasileño de Seguridad Pública. Cada tanto, el accionar de estos grupos, conformado por policías fuera de servicio o retirados, vuelve al primer plano de las noticias. Pero nunca se desarticulan. Siempre están en acción.

Ahora, recobran relieve internacional por una nota especial realizada por el periódico norteamericano, el New York Times.

El periodista Azam Ahmed relevó un completo informe sobre la situación que vuelve a cobrar relevancia en Brasil. Ahmed es el jefe del Boureau del NYTimes para México, Centroamérica y el Caribe.

En su viaje por Brasil, resumió la acción de estos grupos que se enfrentan con delincuentes o miembros del crimen organizado a diario, aunque sin esperar una orden de la Justicia o la de sus superiores. Actúan, muchas veces, enmascarados para proteger su identidad. Es que, como denuncia el diario norteamericano, la mayoría de los integrantes de estos grupos de "vigilantes" son expolicías o peor aún, miembros de las fuerzas de seguridad que cumplen esa tarea fuera de sus horas de servicio.

Las ejecuciones fuera de la ley llegan a un promedio de 17 muertos por día. Muchos de estos integrantes de las brigadas parapoliciales dicen que esa manera de actuar es la única efectiva contra el crimen organizado, cada vez más violento.

La violencia organizada desborda a la policía en Brasil
La violencia organizada desborda a la policía en Brasil.

El periodista relata que matanzas como la que ocurrió en un bar de Belém, en el que 11 personas fueron ejecutadas, son habituales. Los parapoliciales actúan a su libre albedrío con total impunidad.

Para la Justicia, que investiga a estos grupos irregulares, se asemeja a un "cáncer" dentro de la policía con una profundidad desconocida en la fuerza de seguridad.

El informe del New York Times dice que algunos "vigilantes" (el término en inglés utilizado para quienes "colaboran" con la Justicia actuando al margen de la ley) están convencidos de que realizan un servicio público: "Vamos detrás de criminales que lastiman a inocentes", refiere uno de estos comandos parapoliciales.

Es así que otro, que reconoce haber matado a 80 criminales, se siente reconocido como un "héroe en mi comunidad, me aman".

Muchos de los integrantes del crimen organizado tienen acceso al mercado ilegal de armas que llegan desde los Estados Unidos. Entonces, requieren un poder de fuego igual o superior para ser enfrentados y contenidos.

Hay una relación que alerta sobre casos de violencia al margen de lo que la ley prevé para las fuerzas del orden. Es una relación de 10 a 1 entre víctimas de la delincuencia por cada policía abatido. Sin embargo, por citar otro ejemplo, en El Salvador, el país centroamericano, la relación trepa hasta ubicarse en 102 a 1. Indicativo por demás de la acción de grupos fuera de la ley. En Brasil la ratio baja, pero igualmente es alarmante: 57 a 1.

Para estas milicias hay también un doble incentivo económico. Muchas veces extorsionan a dos puntas: a los ciudadanos les piden dinero por la "protección adicional" que les brindan al margen de la policía. Y a los delincuentes y grupos organizados, los extorsionan con un simple argumento: o pagan o los ejecutan.

Pero en el articulo del diario, Bruno Paes Manso, investigador de la Universidad de San Pablo describe la aceptación que hay en la opinión publica brasileña de éste fenómeno: "Hay una fuerte creencia que esta violencia favorece el orden y estas milicias aprovechan ese sentimiento".

Los parapoliciales se sienten "instrumentos de la Justicia". Sobre el final de la nota, se pone en blanco sobre negro el nivel de aceptación del accionar de estos grupos. "Hay un solo camino para solucionar esto", dice un integrante de estos grupos marginales: "El gobernador debería llamar a los buenos policías y permitirles matar a cualquiera. A la gente mala, a los criminales y aquellos que lucran con las debilidades".

"Solo así se terminará con la violencia de una vez y para siempre", asegura un "justiciero" brasileño.

El periodista dice que muchos de los grupos parapoliciales se pueden sentir amparados por una de las frases habituales del presidente Jair Bolsonaro sobre los delincuentes: "Que mueran como cucarachas".

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