Qué pasó. En el paso más controvertido de su mandato, el presidente de Estados Unidos rompió el acuerdo nuclear con Irán y reimpuso “al máximo nivel” y de forma inmediata las sanciones contra el régimen.

El resto de los países. De poco sirvió la presión combinada de Francia, Alemania y Reino Unido. Abanderado del aislacionismo, Trump decidió fracturar a Occidente y abrir una era de inestabilidad en la región más explosiva del planeta. “Mi mensaje es claro: EEUU no lanza amenazas vacías”, afirmó.

La explicación. “El acuerdo descansaba en una gigantesca ficción: que un régimen asesino deseaba solo un programa nuclear pacífico. Si no hacíamos nada, el mayor patrocinador mundial del terrorismo iba a obtener en poco tiempo la más peligrosa de las armas”, se justificó Trump.

Por qué es importante. El acuerdo, alcanzado el 14 de julio de 2015 en Viena, se forjó tras dos años de negociación. Su objetivo inmediato era desactivar durante al menos un decenio el acceso iraní a la bomba atómica, a cambio de levantar las sanciones económicas que asfixiaban al régimen. Pero en el largo plazo supuso un paso mucho más importante. Demostraba que dos enemigos acérrimos, después de 35 años a dentelladas, podían darse la mano y rebajar la tensión nuclear. El texto venía avalado además por otras cinco potencias (China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania) que actuaban como un estabilizador ante las presiones continuas de Israel y Arabia Saudí, cuya desconfianza hacia Teherán nunca ha desaparecido.