Música

Ricardo Tapia, líder de La Mississippi: "Nos sostiene tener proyectos y ponerle humor a eso"

La banda celebrará este sábado 21 de mayo, con una doble función a las 20 y a las 23.30, sus cien presentaciones en La Trastienda, en el barrio porteño de San Telmo.
Matías Luciano Rossi
por Matías Luciano Rossi |
La Mississippi festejará el sábado 21 de mayo

La Mississippi festejará el sábado 21 de mayo, en una doble función a las 20 y a las 23.30, sus cien presentaciones en La Trastienda, del barrio porteño de San Telmo (Foto: Iván Acosta/Pogo de Rock).

La Mississippi celebrará este sábado, con una doble función a las 20 y 23.30, sus 100 presentaciones en La Trastienda, un clásico escenario del barrio de San Telmo al que la banda, en sus casi 35 años de carrera, supo convertirlo prácticamente en su principal morada desde que desembarcaron por primera vez en 1993.

Las entradas, desde que se pusieron a la venta, se agotaron en apenas una semana. Por ese motivo, el grupo liderado por Ricardo Tapia ofrecerá la posibilidad de que nadie se quede afuera de la fiesta: el primero de los shows se transmitirá gratuitamente por streaming para todo el mundo desde el portal Infobae.

"La Trastienda es un lugar por el que siempre pasamos entre una gira y otra, se nos convirtió en un lugar propio", afirma el frontman en un mano a mano con A24.com.

La Mississippi: ¿cómo llegaron a las 100 presentaciones en La Trastienda?

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Desde sus inicios hasta el cuarto de siglo del grupo, el vocalista y guitarrista junto con el baterista Juan Carlos Tordó plasmaron, a través de un Word, los principales registros de cada show que, en este derrotero, encaminó a La Mississippi a situarse entre los exponentes del blues y el rock nacional. En esas anotaciones, por ejemplo, se incluían las listas de temas, las recaudaciones, inversiones y una evaluación del desempeño arriba del escenario.

"Ahí, por ejemplo, dejamos constancia de los cambios de moneda. Da miedo. Llegamos a cobrar en lecop (bono de emergencia emitido en la crisis del 2001), una cosa espantosa", bromea Tapia, del otro lado del Zoom, desde la ciudad de Bragado, provincia de Buenos Aires, donde reside desde hace algunos años. También comparte el recuerdo de la peor función en La Trastienda: "Fue una noche en la que faltó Giusty, nuestro iluminador y conejo de la suerte, que ahora tiene prohibido ausentarse. Esa vez se nos cortó dos veces la luz, sumado a que Gustavo Ginoi (guitarrista) y yo rompimos cuerdas", dice entre risas.

Mediante ese documento digital que atesoraba cada paso, la banda realizó un conteo oficial en el que computó 60 shows en La Trastienda. De ahí en adelante trazaron el objetivo que están a horas de cumplir: llegar a las 100.

- La Mississippi, a lo largo de su trayectoria, evidenció una mirada política-social en sus letras, ¿cuál es tu mirada al confrontar las composiciones con lo que vivieron a lo largo de estos años?

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Ricardo Tapia: Lo socio-político en la Argentina cambia muy poco. Los actores siempre son diferentes en lo político, pero en lo social, como decía (el psiquiatra, filósofo y escritor) Frantz Fanon, el mundo está dividido entre pobres y ricos. Algunos más pobres que otros, algunos menos ricos que otros. En algún punto, se juntan las sociedades entre los menos ricos y los menos pobres y, a eso, lo llaman clase media. Acá nunca se cambia estructuralmente, no termina de ocurrir.

Los partidos políticos, prácticamente, son como marcas de vino. Tienen diferentes etiquetas, pero vienen del mismo lugar. A veces encontrás que en el fondo todos piensan lo mismo o, por lo menos, no hay cambios de fondo en lo social. Por ende, tampoco se produce en lo educativo. Eso es anterior a lo social y político. No tenemos una profundización de lo educativo en la Argentina.

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Hay muchas excusas ideológicas para la educación, tanto de derecha, centro e izquierda, en las cuales termina todo paralizado y la educación no arranca. Me encantaría un país mucho más educado que el que tenemos, educado no de una manera formal, sino de manera que nos permita tener inserción en un laburo, en la vida y el arte, entre otras cosas. Eso desapareció. Mi generación, la del 60', es de gente que vivió otra educación y otra cultura en el país bastante más desarrollada. Lo ideológico, cuando no tiene una función social, termina siendo una discusión ontológica. Se discuten palabras, fechas y puntos de vista que no van a cambiar nada.

También está en discusión qué cosas del pasado hay que sostener y qué cosas dejar ir. Es un tema que también tenemos que hablar como sociedad: qué nos sirve sostener y qué dejar ir para poder seguir avanzando. Creo que estamos retenidos en ciertas cosas y tenemos que dar un paso adelante y poder cambiar algunas cosas para mejorar.

La sociedad cambió, los pibes cambiaron. Trabajan y estudian de otra forma, le gustan otras cosas. La juventud tiene una forma de comunicarse y de incomunicarse totalmente diferente a la que teníamos nosotros (por su generación). A nosotros nos "incomunicaban", ahora se incomunican ellos mismos. Son mundos muy diferentes. Una cosa es la prohibición y otra la supresión propia de algunas cosas.

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Hay que hablar dirigidos hacia el siglo que vivimos y darle oportunidades a los jóvenes, que no las tienen. Un pibe que estudia en la secundaria sabe que no va a trabajar por muchos años. Entonces es muy difícil sostener qué va hacer. Cuando sos grande, viviste. Pero la juventud sin esperanza es un bajón a nivel nacional.

- ¿Te interesó la política al punto de querer ejercerla?

Ricardo Tapia: De joven estuve en partidos políticos, en la Juventud Peronista. El arte finalmente le ganó a toda la fanfarria política. Prefiero aportar desde lo artístico y lo que se hacer, que puede perdurar. No recuerdo a ningún político por el cual la gente escuche un discurso y sienta placer. Pero sí con la música. La elección que yo hago es dejar algo que a la gente le pueda gustar.

Ahora me pasa que escuchó a Juan Domingo Perón y me divierto. Me parece un standupero fantástico. Las cosas que decía eran muy profundas, divertidas y hasta locas. No se si ya lo apoyaría en su idea de todo lo que decía, cambió todo muchísimo. Pero escucharlo es muy divertido, es como un abuelo que da consejos. Hoy, a mis casi 60 años, lo escucho de otra forma.

- La mirada social vuelve a estar presente en los adelantos del nuevo disco que prepara La Mississippi

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Ricardo Tapia: "Galvanizado" habla un poco de eso. El nuevo disco tiene letras de críticas a nosotros mismos y lo que hacemos. Anteriormente, en el álbum "Búfalo" nos empezamos a basar en puntos de vistas de cosas que pasan en la vida como en "No confío" y "La Máquina del amor". Lo mismo con el CD Criollo, en el caso de 'Los Caminos'. Ya no hablábamos de tanto de historias como en los discos "Café Madrid" y "Buenos Aires Blues".

Eso tiene que ver con que uno va cambiando con el tiempo, menos mal. Hay que hacer una revisión de lo que se escribe. También hay temas que me gustan en formatos acústicos y les doy una vuelta de tuerca por más que sepa que no lo voy a tocar más en La Mississippi. Me gusta agarrar las canciones, deformarlas nuevamente y ver que puede salir.

- Con el intento de concientización sobre feminismo en los últimos tiempos, hay bandas que dejaron de lado canciones o, incluso, han modificado palabras en sus letras ¿qué es lo que te lleva a dejar algún tema fuera de un show?

Ricardo Tapia: Probablemente porque me aburra o no me gusta mucho lo que dice. Obviamente, todos aprendimos a ser mucho más respetuosos en estos años a nivel social. Del genero, no fuimos la banda más machista que hubo. Siempre fuimos para el lado de lo social. Yo escuchaba mucho Eric Burdon & War, que hablaba de temas sociales. Era un punto de vista diferente sobre el mundo. Hubo un abanico grande de autores que profundizaron en eso de agarrar la posta y lo llevaron adelante en sus letras.

- ¿Cuál es tu visión de los géneros, como por ejemplo el trap, que va tomando cada vez más protagonismo en cuanto al consumo social? Te escuché recientemente hacer referencia a la carencia de armonía y melodía en los músicos, independientemente de los estilos

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Ricardo Tapia: Nuestra generación se llevó puesta la armonía y melodía. Lo que quedó fue el ritmo y el discurso. Es curioso lo que pasa con las nuevas generaciones respecto de la palabra. Uno diría que podría ser más profunda. Si agarrás un trapero o un género nuevo, al hacer la cuenta de los que hacen un laburo de lápiz afilado, se cuentan con la mitad de los dedos de una mano.

Está la palabra, sin armonía ni melodía alrededor. Cuando empezó el trap tenía un poder muy fuerte, pero después se fue desvinculando a otros géneros como el reggaetón. Nunca dejaron de hablar de los traseros de las chicas bailando. Parece que tienen impunidad absoluta a nivel mundial por sobre cualquier otra música. Sacaron permiso especial para un machismo universal. Será que son necesarios para el mercado.

Daddy Yankee, por ejemplo. es un tipo aburrido. Hace lo mismo hace 10 años: los mismos videos con el mismo saco, lentes negros y las mismas bailarinas. Este tipo, ¿no se aburre de hacer la misma estupidez? Todo eso, te das cuenta que está sostenido por una estructura muy fuerte de necesidad socio-política. La armonía y melodía, con la música, cambió con el tiempo.

Hay un enojo muy grande con la música. A partir del punk, que me encanta el género, nos fuimos enojando con la música. Fue el primer enojo social y, a partir de ese momento, se fue enojando todo demasiado. Y la que perdió fue la armonía y la melodía.

- El cantante de las Pelotas, Germán Daffunchio, expresó hace tiempo en un Cosquín Rock que al género le falta "rebeldía" y, ahora, incluso se arman discusiones de que esto puede encontrarse con las nuevas generaciones que aparecen en el trap. ¿Qué opinás?

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Ricardo Tapia: No creo que el rock pueda tener rebeldía en una época en la que no hay rebeldía. No tiene espacio social. ¿Qué sería la rebeldía en una sociedad como la nuestra? Cualquier rebeldía juvenil sería bastante liviana al lado de los grandes problemas sociales que vive el país.

Me parece que la rebeldía juvenil era parte de una estructura de cambio social de los 60', 70' y 80'. Pero el rock después atravesó una especie de folclore del ciudadano que alguna vez fue rebelde. Yo lo fui, ya no lo soy. Nosotros sostenemos la rebeldía, pero de otra forma. No hace falta ser rebelde físicamente o con actos. sino colocarnos en un lugar culturalmente en el que no nos puedan manosear o controlar. Eso es una forma de rebeldía más interesante que otra más explicita, que es solamente mugre. Ya pasó ese formato.

París del 67 (reformas universitarias en Francia) estuvo buenísimo, pero es irrepetible. Los pibes, hoy, tienen otras necesidades. Están más preocupados por lo ecológico, la pelea que se viene en el futuro es vivir en un lugar en el que no te intoxiques con lo primero que toques. Ya lo ideológico pasó a ser una tontería.

En la sociedad actual sos rebelde si lees un libro, si te tomás tu tiempo, si conservas a tus amigos, si no te apuras, si no esatr seguro de las cosas, etcétera. Es una subversión sin peligro, salvo para el establishment.

- ¿Qué se puede adelantar del disco que se viene y qué tan avanzadas están las posibilidades de la gira en España?

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Si está todo bien, si vamos a ir a España. El disco se va hacer durante el año. Hay muchas cosas en el medio que nos impidieron sentarnos a componer, pero después de La Trastienda vamos a parar un poco la pelota y terminarlo. También hay invitados europeos que queremos que estén y eso es parte del tiempo que nos tenemos que tomar.

- Si buscara una definición de La Mississippi en un diccionario hecho por vos mismo, ¿qué diría? y cuál es la clave para que la banda permanezca como un referente de la música local durante casi 35 años

En La Mississippi somos un río que contiene un montón de cosas imprevistas (risas). Nos sostiene tener proyectos posibles, viables. Nunca dejar de tenerlos. Siempre tener alguno todos los años. Y ponerle humor a eso. A veces uno aprende de las cosas más insólitas. Yo no tengo referentes cantantes, el mío es Héctor Larrea. Locutores: Antonio Carrizo, Hugo Guerrero Marthineitz y Ruben Aldao. Mis mejores maestros fueron más del decir que del cantar".

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