teatro

"Titirifeos", el espectáculo de humor con títeres que integra y hace de la educación un divertimento

La compañía es una de las pocas obras que visita zonas rurales, que adapta sus funciones para chicos con hipersensibilidad auditiva y despierta carcajadas desde el arte a través de la enseñanza. Comicidad y aprendizaje para todas las generaciones.
2 ago 2022, 17:25
Titirifeos, el espectáculo de humor con títeres que integra y hace de la educación un divertimento 

Divertir integrando, entreteniendo. Concientizando. Las consignas prioritarias de “Titirifeos”, la obra infantil de teatro que fue la sensación de las vacaciones de invierno y que ya presenciaron miles de familias, principalmente en el AMBA y en el interior de la provincia, son fácilmente perceptibles cada vez que sus artistas salen a escena. Hablamos de Emiliano Puñales y Emiliano Vega. O mejor dicho: de “Gonzalito” y “Jazmín”, los títeres que le dan vida a una historia de dos amigos que recorren los bosques y con su sola inocencia consiguen convencer al villano de la necesidad de terminar con la tala indiscriminada de árboles nativos. Por supuesto, no lo logran ellos solos. Van tras el objetivo con el apoyo incondicional de toda una sala. Respaldados por un ejército de chicos apoyando la causa con sus alaridos y con los grandes comprendiendo que todavía se está tiempo de construir una sociedad mejor para los que vienen atrás. Siempre se puede aprender, claro, más aún cuando el mensaje contempla una interpretación general, mechando términos actuales y nombres propios versión 2022, con canciones y ocurrencias que tienen su origen en décadas pasadas. Hasta la Pantera Rosa y la Gallina Tuculeca, aparecen para trascender generaciones. La idea, claramente, es que todos rían y se vayan unidos por el mismo pensamiento con respecto al cuidado del medioambiente. “Titirifeos”, que además le pone música a sus presentaciones con la cuota de magia que siempre aporta un saxofón, lo está logrando desde el escenario. Ni más ni menos que la tierra fértil que encontraron para despedirse del público, al concluir cada función, “plantando” un árbol.

“Sinceramente lo que más nos reconforta es que venimos consiguiendo que nuestro mensaje quede grabado, por lo menos, en la mirada del público. Ver que los chicos y los grandes se fusionan en un grito pidiéndole a un malvado que no tale el bosque, te genera esa tranquilidad de saber que lo que están haciendo en el escenario algo bueno va a dejar. Y que cuando salgan del teatro, muy posiblemente el cuidado de los bosques sea el tema de conversación en el regreso a casa, en la cena de la noche. En todas partes me queda ese sabor, inclusive cuando vamos al interior, donde las familias conviven con la naturaleza más plenamente. Hemos viajado mucho, inclusive lo estamos haciendo actualmente gira que organiza el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires”, cuenta Puñales, ex músico de Attaque 77.

“Llevar tantos años en esto y poder aportar tu granito de arena para que tanto los grandes como los chicos comprendan el mensaje, es halagador, porque es una causa que nos involucra a todos como sociedad. Sin dudas es una de nuestras metas con la obra, pero también nos gusta que ese aprendizaje sea puesto de manifiesto mediante una buena carcajada, porque cuando realmente sentís que lográs tu propósito es cuando ves que el público, aparte de captar el mensaje, también disfruta y la pasa bien”, agregó más tarde el artista, quien es el responsable de levantar a la gente con su instrumento de viento, entonando diferentes “hits” del recuerdo y capaz de hacerlo “hablar” en cierto tramo de la obra.

Espectáculo didáctico de Títeres para Escuelas y Jardines!! 100% Divertido!!

Más tarde, Puñales explicó que “cuando se habla de concientizar, de alguna forma también se está integrando. Es decir, sumando generaciones distintas a la misma causa. Tanto mi compañero (Emiliano Vega) como yo creemos que la palabra integrar es muy abarcativa y que debemos aplicarla en una multiplicidad de aspectos. Ejemplo: así como nos interesa contribuir al cuidado del medioambiente, también recorrimos kilómetros y kilómetros para que puedan disfrutar también los chicos que están lejos de las ciudades cabeceras, por eso en muchos casos ´Tititrifeos´ fue la primera experiencia teatral que pudieron ver familias de zonas rurales. También por esa misma razón adecuamos nuestros shows a fin de que puedan vivirlo plenamente y con alegría los chicos que padecen hipersensibilidad auditiva ¿Qué quiero decir con esto? Adaptar las funciones con el sonido y con las luces para aquellos chicos que no pueden ir a un teatro convencional”.

“A ver… ¿Quién me ayuda y me dice que es esto?”, pregunta desde el escenario, Vega, el “otro” Emiliano. La respuesta es un coro automático. “Un vaso, un vaso…”, contestan desde el público los más chicos. “Claro, es un vaso. ¿Y ustedes saben de qué material está hecho? Bueno, les cuento. Esto se llama telgopor. Algo muy dañiño para el medioambiente, porque tarda años y años en desintegrarse”, añade después el actor, ya prácticamente sobre el final de la obra. “Voy hacer magia antes de despedirnos. Miren en qué voy a convertir este vaso. ¡En una maceta! Claro, lo lleno con tierra, le pongo una semilla y ya planté un árbol. Para qué tirarlo, si podemos convertirlo en maceta”, redondea luego Vega ante la mirada de los más pequeños.

“Al margen de lo que pretendemos decir con la obra, es bueno también conseguir un equilibrio entre lo teórico y lo práctico. El arte permite eso, entre otras cosas. Que un guión que mayormente tenés preparado, lo reflejes obviamente en el escenario pero con la posibilidad de potenciarlo ahí mismo, para reforzar el mensaje. Lo del vaso me genera sensaciones muy buenas, devoluciones muy positivas que se notan en las reacciones de los chicos y también de los grandes, que tampoco somos santos en esto de cuidar el medioambiente y en alguna oportunidad no supimos qué hacer con ese vaso y lo terminamos tirando. Nosotros lo convertimos en maceta, lo sorteamos entre los chicos y todos contentos, principalmente nosotros, por el acompañamiento que fuimos notando. Solo podemos decir gracias”, reflexionó “Gonzalito”, el títere que revolea las rastas coqueteando y quejándose de que no tiene nada: ni codo, ni orejas. Así se va “Titirifeos”. Con un árbol más germinando, la gente aplaudiendo y el mensaje captado. En fin, con el deber cumplido.

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