Diversidad de género

La historia del Jockey Club, el club integrado sólo por hombres y que la Justicia intimó a sumar socias

Una resolución intima a la institución a "respetar la diversidad de género" y permitir el ingreso de mujeres. El Jockey Club tiene 6.000 socios activos y todos sus miembros son masculinos.
En la actualidad

En la actualidad, el Jockey Club cuenta con 6.000 mil socios activos y todos sus miembros son hombres.

En la historia del Jockey Club, el socio siempre debía ser hombre y la mujer se limitaba solamente a ser esposa del socio. Los hijos varones eran los que podían ingresar al club. Ahora, en beneficio de muchas mujeres y de respetar sus derechos, todo está encaminado a modificarse.

Esas acciones empiezan a formar parte del pasado porque la Inspección General de Justicia (IGJ) que intimó a la Asociación Civil Jockey Club a "respetar la diversidad de género" y dijo que para ello los órganos de conducción de la entidad "deberán estar integrados por la misma cantidad de miembros femeninos como masculinos".

La historia del Jockey Club y su relación con las mujeres

La entidad no cuenta con afiliadas femeninas entre sus más de 6.000 socios activos. En Argentina, es la única entidad deportiva emblema que mantiene esa tradición de no admitir mujeres.

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El Jockey Club es la única entidad deportiva que no admite mujeres.

El Jockey Club es la única entidad deportiva que no admite mujeres.

El Jockey Club fue fundado en 1882. Su primer presidente fue Carlos Pellegrini quien, ocho años más tarde, se convertiría en jefe de Estado de Argentina. Inspirado en clubes europeos, el Jockey se dedicó especialmente a la actividad hípica. Sólo hombres pueden ser socios y las mujeres no son admitidas en su sede central, en la Avenida Alvear.

Las mujeres con relación directa a un asociado sí pueden ingresar al Campo de Deportes, en el residencial barrio de San Isidro, al norte de la capital. Allí hay canchas de golf, polo, tenis y hockey.

La intimidación de la Justicia al Jockey Club

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En una resolución dictada con fecha del 24 de junio pasado, el órgano de justicia señaló que el Jockey Club no cuenta en la actualidad con ningún miembro activo de sexo femenino con más de 10 años de antigüedad, un requisito que plantea el estatuto de la entidad para integrar la Comisión Directiva.

En 2021 la Inspección General le había admitido al Jockey Club la excepcionalidad de no cumplir con la paridad de género, pero ante un nuevo pedido de la entidad el organismo decidió reclamar que en un plazo de 30 días "presente y reglamente" los mecanismos que faciliten el ingreso de mujeres al club.

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La IGJ Intimó al club a “abstenerse de realizar cualquier práctica que importe la restricción de acceso de mujeres”.

La IGJ Intimó al club a “abstenerse de realizar cualquier práctica que importe la restricción de acceso de mujeres”.

En los fundamentos de la medida, la IGJ recordó que en el padrón del Jockey Club, compuesto por 6.000 socios, “todos ellos son de sexo masculino”.

Intimó además a club a "abstenerse de realizar cualquier práctica que importe la restricción de acceso de mujeres a la condición de asociadas de la institución".

El Jockey Club deberá, en el plazo de 30 días, "reglamentar detalladamente el mecanismo de presentación de solicitudes de afiliación y el tratamiento de las mismas, a los efectos de que las personas interesadas, independientes de su género o condición sexual, puedan iniciar el trámite".

El antecedente en el club CUBA

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El Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) también fue un lugar exclusivo para los hombres.

El Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) también fue un lugar exclusivo para los hombres.

Hasta hace unos años, hubo otro club histórico que no permitía socias femeninas. Era el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA). Pero en noviembre de 2018, todo se modificó: los socios aprobaron una histórica reforma al estatuto de la institución que permitirá a las mujeres ser consideradas socias plenas y no únicamente "asociadas" o "adherentes" como le tenían permitidas.

Fundado en 1918 por estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en un principio sólo permitió que las mujeres con vínculos familiares directos a algún socio sean "adherentes", una figura que no les permite participar en la toma de decisiones ni gozar de todos los derechos que tienen los socios varones.

Incluso si una mujer casada con un socio se divorciaba, perdía su membresía. Las mujeres tampoco pueden hacer deportes en la sede central del club, en la calle Viamonte. Sigue siendo un espacio para los hombres, las mujeres allí sólo podían tener acceso al restaurante y a la biblioteca.

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