Empieza el “plan de lucha” de los gobernadores peronistas contra el Gobierno nacional. Están muy molestos por la intervención del PJ Nacional (que no los toca de lleno pero los roza) y la detención de Eduardo Fellner, exgobernador de Jujuy querido por todos. También hay bronca por algunos problemas de transferencias de recursos.

El plan se diseñó hacia el fin de semana vía chat grupal. Aunque fuentes al tanto de la negociación aclararon que habrá que redefinirlo en función de que la amenaza ya cumplió su efecto principal: en menos de 24 horas liberaron a Fellner.

Citar de nuevo a Luis Caputo. El peronismo "dialoguista" sabe que le dio una mano grande al ministro de Finanzas cuando fue a exponer al Congreso. De hecho, el presidente de la comisión, José Mayans, levantó la sesión antes de que preguntara el principal denunciante. Ahora ese peronismo aprieta: “Tiene que ir al Congreso a dar las explicaciones que faltaron”, dicen. Puede ser otra vez a la bicameral o pueden interpelarlo en Diputados. Están analizando los tiempos y las formas.

Cancelen la cena. Está prevista una reunión de Macri con gobernadores en los próximos días. Los mandatarios del PJ mandaron a avisar que no manden la invitación: “Si la mandan vamos a tener que explicar por qué no vamos y es peor para ustedes”, avisaron. Estas cuestiones se manejan con mucha sutileza, nadie quiere desairar públicamente a un presidente ni el presidente quiere ser desairado.

Bajarse del pacto fiscal.  Muchos gobernadores analizan que el pacto que firmaron en diciembre no se estaría cumpliendo. Ya hace unas semanas se bajó La Pampa. Podrían sumarse otros. Esto, se sabe, es lo más difícil de realizar.

Por otro lado, saben que el pacto fiscal no está funcionando como debería. Más de la mitad de las provincias, en lugar de bajar Ingresos Brutos, como se comprometieron, los subieron. Y solo 17 provincias están cumpliendo con el pacto fiscal, según un estudio de la consultora IARAF. Esto genera debilidad de confianza entre los actores

“Chat de mamis”.  Los gobernadores tienen un chat activo en que se comunican entre ellos. La última vez que se activó, frente al encarcelamiento de Fellner, funcionó a la perfección: 10 gobernadores firmaron el repudio a la medida. De los peronistas puros solo faltó Verna.

A partir de la liberación de Fellner se abre un compás en los tiempos y una grieta entre los gobernadores. Algunos piden profundizar las medidas de fuerza anunciadas. Otros quieren bajar un cambio y esperar a la próxima jugada del Gobierno, pero con las cartas sobre la mesa.

En uno u otro escenario, ya nada será como antes. El peronismo territorial se siente amenazado y ahora quiere hacer valer su poder.