Macri encontró un método para evitar que Diputados y Senadores le bloqueen la gestión. Dejarlos debatir temas que son importantes para la sociedad pero que no están en su propia agenda de Gobierno.

El manual Durán Barba para hacer política sugiere básicamente un concepto central. No importa lo que piensen los dirigentes. Lo que importa es lo que piensa “la gente”, la opinión pública, los potenciales votantes… que en general no están muy interesados por la política ni la economía.

Entre la dirigencia, se sabe, hay algunos temas que son tabú porque los políticos evalúan que tratarlos encierra más costos que beneficios. Pedir que se debatan es un lugar común, un cliché que solo sirve discursivamente para patear las cosas.

La Asamblea Legislativa que abre el período de sesiones ordinarias tiene básicamente tres objetivos formales: que el Presidente haga una revisión del "Estado del Estado"; que plantee los lineamientos generales de su gestión y que anticipe los proyectos de ley que pretende que el Congreso trate en el período ordinario que inicia.

Este último objetivo en general queda desdibujado porque los presidentes prefieren usar su tiempo para hacer una defensa política de su gestión. Sea en los 30 minutos de Macri o las 4 horas de Cristina.

Macri en su discurso apeló al manual de Durán Barba. Ahora no para ganar elecciones sino para hacer política parlamentaria y deshacerse (sutilmente) de un Congreso que le resultaba molesto. “Si están aburridos, debatan temas fuera de agenda”, pareció decirles Macri a los legisladores. O en otros términos: “Discutan temas que no me importan y sancionen lo que quieran”.

Macri ratificó el rumbo económico y dejó en claro que para él las cosas están bien y –sin decirlo- dio una muestra más de que según su cosmovisión el Estado no tiene que intervenir más en la economía. “No habló sobre la construcción de un modelo productivo”, criticó el jefe de los diputados del peronismo federal, Pablo Koziner.

¿Pero cómo evitar que los diputados y senadores pongan piedras en ese camino que Macri sueña? Otra vez apelando al manual Durán Barba: romper los prejuicios de la política tradicional e invitarlos a debatir temas de interés social… “temas de la gente”.

La descripción de la aplicación de este nuevo “manual de estilo parlamentario” la describió el senador misionero Humberto Schiavoni, que es presidente del PRO a nivel nacional y uno de los principales operadores del macrismo. “Es la agenda de la gente y no de los dirigentes. Puso en escena temas que le interesan a los argentinos y que ni siquiera son de su propia agenda”, explicó a A24.com.

Traducción simultánea: Macri no quiere que el Congreso se meta en los asuntos que a él le interesan y deja rienda suelta a que los diputados y senadores se distraigan en otros debates.

Los proyectos pidió que Macri que debata el Congreso

  • Ley de financiamiento productivo
  • Ley de inclusión laboral (Blanqueo)
  • Ampliación de licencia por paternidad
  • Código Penal y Código Procesal Penal
  • Ley de comunicaciones y servicios de la información
  • Transformar Campo de Mayo en “Parque Nacional Urbano”
  • Despenalización del aborto
  • Ley contra la obesidad infantil
  • Penalización a conductores imprudentes
  • Publicación de evaluaciones escolares por escuela

Estos son los temas que le planteó al Congreso. De su “agenda personal”, solo están los vinculados a la reforma laboral.

Sobre esto, la decisión del Gobierno es partir el viejo proyecto de reforma laboral cajoneado el año pasado por el PJ y la CGT en 4 partes. El blanqueo, la agencia de salud, la agencia de tecnología y un programa de capacitación. La mitad de los proyectos ingresará por el Senado y la otra mitad por Diputados. “Donde no haya consenso no se va a avanzar”, aclaró Schiavoni.

Dos temas colaterales vinculados a la reforma laboral son la ampliación de la licencia por paternidad (anunciada por Macri) y posibles cambios a la ley de prepagas. El borrador de ese proyecto está en despachos oficiales aunque es uno de los temas que todavía no saben si poner en escena… Podría ser innecesariamente conflictivo.

Se esperaba que hablara Macri y no habló sobre la reforma política y la implementación de normas de transparencia en la función pública. Quedarán para más adelante.

¿Qué va a hacer la oposición?

La oposición se queda así sin batallas trascendentales. En los temas planteados por Macri la polarización es transversal a todos los partidos. Es difícil que la oposición se junte para plantear algún tema económico de peso si es que el Gobierno no les presenta ningún proyecto de ley polémico.

La estrategia será en principio trabajar para desgastar institucionalmente al Gobierno a partir de las denuncias de corrupción que vienen arrastrando algunos funcionarios. Quizás la primera víctima de están nueva estrategia sea Gustavo Arribas, el jefe de la AFI. El diputado Rodolfo Tahiade ya presentó un pedido de interpelación. El resto de la oposición estaría dispuesto a acompañarlo.

Otro punto que desarticula a la oposición es que el Gobierno ratificó la estrategia de no tensar más la relación con los gobernadores. Ninguna de las iniciativas que dijo promover afectan sustancialmente la relación política o económica con ellos. Esto les da oxígeno a los mandatarios peronistas que sufrían un desgaste cada vez que eran corridos “por izquierda” por el kirchnerismo.

En principio la nueva estrategia duranbarbista dio buenos resultados. La oposición hizo sus críticas de manual a su discurso y después cada uno se fue a su casa.

Habrá que ver cómo evoluciona la cosa cuando los temas se empiecen a debatir en serio. Ni en el peor de los cálculos gubernamentales previeron que la reforma jubilatoria de diciembre generaría un impacto político tan grande en la sociedad.