El PJ y la UCR en crisis: manos negras, desconfianzas y ninguneos que juegan para la hegemonía PRO
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El PJ y la UCR en crisis: manos negras, desconfianzas y ninguneos que juegan para la hegemonía PRO

El PRO es "lo nuevo", una estructura que viene a quedarse con la política argentina desplazando a los partidos tradicionales. Sea por oposición (contra el PJ) o por cooptación (como con el radicalismo).

Los dos partidos más tradicionaes de la política argentina están jaqueados. ¿Está detrás la mano del Gobierno nacional? Ellos aseguran que no, aunque en la política tradicional ven una mano negra detrás de las últimas decisiones judiciales.

Golpe 1. El partido

El martes se conoció que la jueza María Romilda Servini de Cubría decidió intervenir el PJ Nacional y darle el lugar de interventor a Luis Barrionuevo.

Los argumentos fueron débiles y la redacción jurídica también: “La derrota en los comicios presidenciales como así también el fracaso en el acto electoral para elegir gobernador en el distrito más grande del país, han provocado una crisis en la conducción partidaria difícil de superar”, sentenció la jueza en los fundamentos de la intervención. Habló de un vaciamiento partidario.

Sorprendió que en la resolución formal de la intervención se pusiera como cabeza del PJ a Luis Barrionuevo, sin consignar su nombre completo (José Luis) ni su DNI. Extraña ausencia en una jueza con tantos años de trayectoria.

Adentro del PJ ven la sombra de un acuerdo entre Duhalde y el Gobierno. La presentación original del pedido de intervención la hizo el sindicalista Carlos Acuña, cercano al expresidente.

El tema cayó como una bomba entre los gobernadores peronistas que están buscando la renovación del partido. No pueden aparecer en una foto José Luis Gioja y el kirchnerismo; no pueden aparecer en una foto con Barrionuevo.

Y aunque parezca perimido, necesitan al sello del PJ para darle espesor nacional a cualquier proyecto presidencial. “Si no se normaliza en un año, no se puede usar el partido y eso es una gran ventaja para el Gobierno”, explica un operador.

Si bien hoy está casi comprobado que el PJ en sí no tracciona votos, le permite tener a un candidato todo el andamiaje jurídico y legal que solo puede ofrecer un partido nacional.

“En la misma semana en la que se intervino el Partido Justicialista, se ordena la detención arbitraria de un ex presidente del Partido y ex gobernador peronista”, se quejaron en un comunicado los diputados del bloque justicialista, ligado a los gobernadores.

Golpe 2. Los gobernadores

La situación judicial de Eduardo Fellner, exgobernador de Jujuy, fue otra muestra. Si bien Fellner no deja de ser un clásico y cuestionado caudillo provincial, es un hombre que siempre cosechó muchos consensos al interior del partido: fue presidente de la Cámara de Diputados, presidente del partido a nivel nacional y uno de los dirigentes que es respetado por las distintas líneas partidarias.

El miércoles por la noche la justicia jujeña pidió su detención por una causa que ya tenía un largo trámite. No había algo nuevo que lo ameritara. Por eso en menos de 48 horas fue liberado.

Su orden de detención recibió una rápida respuesta de la mayoría de los gobernadores peronistas: “La intempestiva detención se ordena sin indagatoria ni procesamiento y no habiendo ningún nuevo elemento en la causa que la justifique. Eduardo Fellner siempre se mantuvo a derecho. En este proceso de más de dos años, siempre se presentó ante la Justicia cuando fue solicitado y no existió ningún tipo de obstaculización a la investigación judicial correspondiente”, dijeron en un comunicado.

La carta fue firmada, en principio por Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Schiaretti (Córdoba), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Sergio Casas (La Rioja), Lucía Corpacci (Catamarca) Domingo Peppo (Chaco), Juan Manzur (Tucumán), Gildo Insfran (Formosa) y Gustavo Bordet (Entre Ríos). Casi todos. Varios gobernadores creen que los próximos en caer pueden ser ellos.

El tema cayó como una bomba en el “Chat de mamis” de los gobernadores, que rápidamente empezaron a buscar adhesiones. Una cosa es que caiga un exfuncionario K o Milagro Sala. Otra que caiga uno de ellos. Y a Fellner todos lo sienten propio. Especialmente porque los mandatarios saben que en su última gestión tuvo serias peleas con Cristina Kirchner y que solo se limitó a hacer equilibrio con el dinero que Cristina le liberaba a Milagro Sala.

La estrategia de defensa política incluyó además otros dos puntos: le mandaron a decir al Gobierno que desactive un encuentro entre Macri y los gobernadores; caso contrario, se verán obligados a bajarse de a uno. Por otro lado, en diputados están activando una nueva convocatoria al ministro de finanzas Luis Caputo.

El abogado de Fellner detectó en la justicia jujeña estrategias similares a las de “La Casa de Papel”, en que los atracadores tienen que ganar tiempo para cumplir su obejtivo.

“Pedimos el cierre de detención (la liberación en términos de la Justicia jujeña), y para eso hacía falta que Fellner declarara. Fuimos, lo hicimos y después de que él declaró la fiscalía pidió que se leyera toda la imputación que eran cientos de páginas que nosotros ya habíamos leído. El juez decía que se tenía que ir, al final se terminaron yendo ellos”, se quejaba el abogado de Fellner ante A24.com horas antes de la liberación.

No se entiende esta prisión preventiva; el juez habla de que fue encarcelado por “la gravedad de la prueba”: “Pero esto no tiene relación con la causa. Fellner siempre tuvo una conducta procesal intachable. Siempre se colaboró. Hasta se vino desde Buenos Aires apenas se enteró del pedido de prisión y ahora está encerrado con 23 presos comunes”, explica su abogado.

La fiscalía intentaba ganar tiempo, como en La Casa de Papel. Pero sin que medie ningún cambio real, Fellner fue sorpresivamente liberado al mediodía del sábado. Muchos ven una interrelación entre el fuerte rechazo de los gobernadores y la llamativa velocidad de la Justicia.

Más allá de la culpabilidad o no de Fellner, es claro que la prisión preventiva se usó políticamente.

Golpe 3. Los aliados.

El radicalismo no está mucho mejor que el PJ. Cada vez al interior del partido hace más ruido el ninguneo por parte del PRO.

En los últimos días hubo algunos chispazos entre el titular de la UCR, Alfredo Cornejo y algunos funcionarios. El principal cortocircuito fue con Aranguren.

En un almuerzo del Rotary Club, se quejó de que el Presidente tomó "un montón de decisiones" sin consultar a su partido, y cruzó a Aranguren: “le hizo meter la pata al Gobierno muchas veces". “Reuniones tuvimos muchas, pero diálogo es interacción, es alguien que explica e interactúa, cediendo en algún punto. No lo he visto ceder en todo este tiempo”, se quejó Cornejo.

Aranguren luego respondió: “No me importa quién esté enojado, yo sigo haciendo mi trabajo”. Esta semana se viene un nuevo round: Cornejo le va a presentar al Presidente Macri un plan energético completo. Difícilmente lo escuchen.

Después de esa presentación Cornejo se encargó de aclarar que la UCR no quiere más cargos, sino más espacios de participación. Justamente, lo que menos está dispuesto a ceder el PRO.

Algo de esto percibió Ernesto Sanz, que hace tiempo espació sus visitas a la Casa Rosada. “Se fue dejando ir. Se dio cuenta de que no tenía participación…”, explican en su entorno. Mantiene sus buenos vínculos con Macri con quien chatea por lo menos semanalmente.

Sanz quiere dejar la política. Se cansó. Y particularmente está cansado de los reproches de sus correligionarios. “La culpa es de Ernesto. Nos hizo meter acá”, siente que le dicen.

También en materia judicial ahora la UCR tiene problemas. Cayó como un baldazo de agua el pedido de la justicia chaqueña para desaforar a la diputada Aída Ayala, exfuncionaria y excandidata a gobernadora de la provincia por Cambiemos, acusada de asociación ilícita.

Un operador lo definió de la siguiente manera: “Esta claro que todos jugamos y competimos entre nosotros. Lo que no podemos hacer es quemar la cancha y llevarnos la pelota”. La judicialización extrema de la política estaría funcionando como un incendió en las reglas del juego.

De las que ahora se beneficia el Gobierno (y particularmente el PRO). Aunque siempre el pelotazo se puede volver en contra.