Qué pasó. En la Cámara de Diputados se aprobaron tres leyes que reemplazarían al MegaDNU de “simplificación y desburocratización del Estado” que Macri dictó a principio de año. Como no tenía los votos para ratificar el decreto, el Gobierno presentó estos proyectos de ley. En acuerdo con el peronismo “de los gobernadores”, se eliminaron algunos artículos polémicos como la posibilidad de embargar las cuentas sueldos o lo que refería al manejo del Fondo de Sustentabilidad de Anses, entre otros.

¿Y la polémica? El kirchnerismo y el massismo querían que además de votar ese paquete de leyes se votara la derogación del DNU. Al oficialismo eso no le interesaba. Por eso, acordaron discutir esa derogación recién al final de una sesión maratónica. Ese debate se daría en la madrugada. Pero cuando llegó la hora de votarlo, el oficialismo (y otros) se levantaron de sus bancas y se fueron. No dieron quórum y la sesión se cayó.

Todo se limita a una cuestión “reglamentaria”. La decisión de qué temas se van a tratar, en qué orden y cómo.

Derecho al Quórum: todo espacio político tiene el derecho de levantarse en una sesión y no dar quórum en los temas que no les interese debatir. No es obligatorio debatir ni votar todo.

La oposición decidió no dar quórum en la escandalosa primera sesión por la reforma jubilatoria. Fue una decisión política  para evitar que “el Gobierno de Cambiemos le meta la mano en los bolsillos a los jubilados”.

En el debate por el MegaDNU Cambiemos decidió no dar el Quórum para evitar que la oposición derogue un instrumento que “el Gobierno cree central para dinamizar las inversiones”.

La discusión. El FpV dice que Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, se había comprometido a que el tema se tratara al final de la sesión. Tres fuentes que estuvieron en aquella reunión aseguran que ese compromiso no existió: que apenas se comprometió a incluirlo en el temario pero que “de ninguna manera garantizó que el resto del oficialismo se quedaría en el debate”.

El peronismo “de los gobernadores”. Ellos son los que garantizaron el éxito parlamentario del Gobierno. Le dieron los votos para aprobar las reformas y se levantaron también cuando había que votar el rechazo al DNU. “Nosotros conseguimos limpiar todos los puntos que afectaban a la gente de aquel DNU y por eso votamos la ley. Era parte del acuerdo que al menos hasta que se convierta en ley (en el Senado) no se derogue el DNU”, dijo una fuente de ese bloque. “Ahora, defender el DNU es tarea del oficialismo, nosotros no nos íbamos a quedar en esa discusión”, aclaran.

El escándalo. La oposición aprovechó el escenario.

“Es un bochorno lo que hicieron los miembros del Interbloque oficialista. Me extraña de quienes pregonan el republicanismo, me extraña de quienes en el pasado solían quejarse del kichnerismo”.

Graciela Camaño - Jefa de bloque massista

"Ustedes son una porquería como oficialismo.  Esto fue una maniobra artera"

Agustín Rossi - Jefe de Bloque FpV

Conclusión. Estos escenarios le sirven a la oposición para hacer un poco de ruido y generar polémica. Tanto oficialismo como oposición siempre encuentran un artículo del reglamento que les da la razón sobre la forma que ellos prefieren para llevar la sesión. En definitiva el problema es político: están rotos los puentes de diálogo entre el kirchnerismo duro y Cambiemos. Y eso fuerza a que todas las sesiones terminen en escándalo.