Cambiemos está convencido de sus propias fuerzas, de que lo peor ya pasó. Pero por las dudas no le quiere dar margen a la oposición. La estrategia: retomar los vínculos rotos con algunos dirigentes opositores para bloquear los intentos de unidad. 

El primer indicio se dio el martes cuando Macri viajó a Formosa y recorrió con su gobernador, Gildo Insfran, diversas obras de la provincia. Insfrán es uno de los gobernadores que la gestión Macri tiene marcados como “opositores duros” al Gobierno.

Al día siguiente, otro encuentro: Frigerio se juntó con Miguel Lifschitz, gobernador de la provincia de Santa Fe. Aunque no es peronista es una provincia que le preocupa al Gobierno y su gobernador socialista está catalogado como opositor duro. Negociaron obras, un pago de deuda que Nación tiene con la provincia y fueron juntos a Expoagro. Lo más importante: cerraron heridas.

El jueves llegó el turno de San Juan. El gobernador Sergio Uñac era visto como un moderado, un hombre que podría ser visto como “el peronismo del futuro”. Pero algo se quebró: sus diputados votaron en contra de la reforma jubilatoria en diciembre del año pasado y Uñac pasó a integrar la lista negra de Macri. Ahora se juntó con Frigerio y se encargaron de limar asperezas.

Ese encuentro tuvo además una importancia crucial porque termina de despejar los ruidos entre el Gobierno nacional y el sanjuanino, que le confirmó a Frigerio que no iría al encuentro de la militancia de San Luis, vaciando nuevamente un acto de unidad peronista.

Aunque Uñac tiene claro que quiere estar lejos de esas fotos de "unidad". También había faltado a la presentación realizada por Agustín Rossi, Daniel Filmus, Alberto Fernández, Felipe Solá, el “Chino Navarro” y Daniel Arroyo, calificada por algunos como “El Dream Team” y por otros como “El Tren Fantasma”. Uñac se ubicó entre los últimos.

Consultados por estas reuniones, fuentes del “peñismo” desmintieron que las reuniones deban ser leídas solamente en clave política. “El tema es navegar entre política y gestión”, explicaron. Aunque reconocen que muchas veces estos encuentros o charlas se producen a puertas cerradas y sin difusión a los medios. En este caso fue con foto y anuncio.

Desde el Ministerio del Interior fueron un poco más contundentes: “No podés tener enojados a los que vale la pena tener cerca”

Guerra de congresos

Para colmo, ayer se hizo también la reunión del Congreso del PJ bonaerense. Justo el mismo día del acto de la militancia en San Luis. Fuentes del armado de ese Congreso aseguraron que la fecha estaba puesta desde antes. Podrían haber reprogramado alguno de los dos eventos; decidieron no hacerlo.

Entre los que no estuvieron en San Luis están los matanceros Verónica Magario y Fernando Espinoza. Son piezas clave en el Congreso del PJ bonaerense y no podían faltar.

Del congreso partidario aparecen dos datos salientes: el perfil fuertemente opositor del documento final; y la aprobación de un cambio en el estatuto para habilitar las candidaturas de aquellos dirigentes que en las últimas elecciones se candidatearon por fuera del PJ. Lease: Massa y Cristina. Por supuesto, también la amnistía abarca a todos los dirigentes que el año pasado fueron candidatos por Unidad Ciudadana.

La idea –el sueño- de los dirigentes justicialistas que pregonan la unidad es que se pueda hacer una gran interna con todos adentro: Cristina, Massa, Urtubey. El que gana encabeza, el que pierde acompaña. Es un sueño de difícil realización y resultado final dudoso.

“Si se quieren juntar es tema de ellos. Nosotros el año que viene vamos a tener 2800 km de autopistas y ellos solo tendrán la TV”, comentaron desde la Rosada. Igualmente en el Gobierno nacional siempre mete la cuchara en todo esto y trata de charlar en todos los casos para mover las piezas para sus propios intereses. Desarmar el Encuentro por la Militancia de San Luis fue un porotito a favor, aunque intenten bajarle el precio a sus movidas.

Guerra de encuestas

En los últimos días trascendieron también algunas encuestas sugestivas, justo en momentos en que el peronismo está convulsionado. La encuesta que más ruido hizo fue presentada por la consultora Synopsis.

Básicamente los números presentaban un eventual balotaje de Macri contra otros dirigentes peronistas. En todos los escenarios ganaba Macri. Pero hubo algunos datos llamativos

  • Contra Cristina: Macri llegaba al 49,4% sacándole más de 15% a ella. Había 18% de indecisos.
  • Contra Massa: Macri gana 42 a 32, con 24% de indecisos.
  • Contra Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta: Macri gana 38 a 30, con 31,3% de indecisos
  • Contra Sergio Uñac, gobernador de San Juan: Macri gana 43 a 26, con casi 30% de indecisos.

La conclusión que demostraría esta encuesta es que con un candidato más desconocido como Urtubey o Uñac aumentarían los indecisos y el peronismo tiene más posibilidad de ir a convencer gente para conseguir votos. Es un escenario raro, que presupondría que todos esos indecisos votarían por el candidato que se opone a Macri. En la práctica, no necesariamente eso se comprobaría.

La encuesta generó ruidos en el mundo político. ¿Quién financió la encuesta? ¿Por qué se difundió justo ahora? La encuesta beneficia a Uñac y Urtubey y la renovación del peronismo. Pero también beneficia al Gobierno para plantear un escenario de mayor fragmentación.

Dicho sea de paso, otra encuesta no difundida de una consultora de primer nivel midió a Macri vs. Cristina en una primera vuelta. Macri solo está 3 puntos arriba, 34 a 31.

En esos términos la unidad del peronismo se visualiza como un juego imposible. Nada parece indicar que Cristina se vaya a bajar para dejarle una candidatura a alguien que no le responda. En un escenario polarizado, Cambiemos se garantiza entre 40 y 45 puntos. Y el peronismo retiene otros 45 puntos.

El problema es que 30 son de Cristina que no estaría dispuesta a resignar ese liderazgo. Mientras, a Cambiemos el escenario de fragmentación con el liderazgo de Cristina le es más que conveniente.