En enero de 2024 asumió formalmente la presidencia del club, compartiendo la conducción técnica y administrativa junto con Felipe y Edmundo, dos excompañeros de su etapa dorada en la cancha. Bajo su gestión, la institución logró despejar los fantasmas de la lucha por la permanencia que la acechaban en torneos recientes y quedó a un paso de meterse en una definición internacional: tras haberse impuesto por 1-0 en el choque de ida disputado en La Bombonera, un empate o una victoria ante Boca le garantizará el boleto al partido decisivo.
A su vez, la figura del presidente fue determinante para lograr que la Justicia de Río de Janeiro autorizara a Vasco da Gama a ejercer la localía en el Maracaná. Luego de las trabas e impugnaciones presentadas por el Consorcio Fla-Flu —ente encargado de la administración del estadio—, la firmeza dirigencial de Pedrinho permitió destrabar la disputa legal para que el conjunto carioca pueda definir la semifinal continental ante más de 70 mil espectadores.