TRAGEDIA

"Estoy destruida": el desgarrador testimonio de la madre tras la muerte de sus hijos

Una vez más, el barrio porteño de Villa Devoto vuelve a quedar en el centro de la escena por una tragedia vinculada a la acumulación de monóxido de carbono. El dolor todavía estaba latente por el caso del bebé que sobrevivió a una intoxicación en la que murieron cinco integrantes de su familia. Ahora, el drama golpea de nuevo: dos hermanitos, de 4 y 2 años, y su niñera fallecieron tras inhalar gas tóxico en el interior de su vivienda.

Estoy destruida: el desgarrador testimonio de la madre tras la muerte de sus hijos

Una vez más, el barrio porteño de Villa Devoto vuelve a quedar en el centro de la escena por una tragedia vinculada a la acumulación de monóxido de carbono. El dolor todavía estaba latente por el caso del bebé que sobrevivió a una intoxicación en la que murieron cinco integrantes de su familia. Ahora, el drama golpea de nuevo: dos hermanitos, de 4 y 2 años, y su niñera fallecieron tras inhalar gas tóxico en el interior de su vivienda.

El episodio ocurrió en una casa ubicada sobre la calle Mercedes al 4400. Allí vivían Soledad Sormunen, de 37 años, junto a sus pequeños hijos, María Justina, de 4 años, y Juan Martín, de 2, quienes murieron horas después de ser trasladados al hospital. Con ellos también perdió la vida María Belén, la joven niñera que estaba al cuidado de los menores.

El impacto fue inmediato. Vecinos, familiares y autoridades no encuentran consuelo ante una escena que vuelve a poner en agenda los peligros del monóxido de carbono, un enemigo invisible que cada invierno se cobra víctimas en Argentina.

El hallazgo que cambió todo

La secuencia de los hechos comenzó cuando Soledad regresó a su casa después de su jornada laboral. Lo que encontró al abrir la puerta fue una imagen devastadora: sus dos hijos y la niñera yacían desvanecidos en el suelo.

Según relató el periodista Gustavo Tubio en TN, la mujer reaccionó en estado de shock. “Cuando la madre ve la situación se desespera, sale corriendo. A media cuadra hay una comisaría con bomberos y ahí, a los gritos, empieza a contar la situación. Enseguida vienen la policía y los bomberos”, detalló.

La asistencia fue inmediata, pero insuficiente. La niñera falleció en el lugar, mientras que los pequeños fueron trasladados de urgencia al Hospital Zubizarreta. Allí, pese a los esfuerzos médicos, murieron horas más tarde.

El silencio en la cuadra fue absoluto. Las sirenas, el movimiento policial y la angustia de la madre rompieron la rutina del barrio. Los vecinos, aún conmocionados por la tragedia anterior, no podían creer que la historia se repitiera.

“Estoy destruida”: el dolor de una madre

En medio de la conmoción, Soledad Sormunen habló brevemente con la prensa. Sus palabras reflejaron el abismo emocional que atravesaba.

Estoy en crisis, estoy destruida. Alquilábamos ese lugar desde septiembre, jamás nos imaginamos esta tragedia”, expresó entre lágrimas.

La mujer intentó entender qué pudo haber sucedido. “El gas de la cocina estaba cerrado, el escape fue de otro lado”, aseguró. Sin embargo, aclaró que nadie le había informado oficialmente los resultados de las pericias en ese momento.

La desesperación se mezclaba con la incredulidad. La vivienda, según su relato, no había presentado problemas visibles. Nada hacía prever que en su interior se estuviera gestando una amenaza mortal.

La investigación: qué causó la intoxicación

Con el correr de las horas, comenzaron a conocerse detalles técnicos. Especialistas de Metrogas realizaron inspecciones en el domicilio para determinar el origen del escape.

El resultado preliminar fue contundente: una obstrucción en el sistema de ventilación del calefón habría provocado la acumulación de monóxido de carbono en el ambiente.

Aparentemente, el artefacto había quedado encendido porque la canilla del agua caliente del bidet estaba abierta. En condiciones normales, los gases tóxicos deberían haber sido expulsados hacia el exterior a través del conducto correspondiente. Pero la obstrucción impidió esa ventilación, permitiendo que el monóxido se acumulara en el interior de la vivienda.

El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido. No se percibe a simple vista ni se detecta por el olfato. Por eso se lo conoce como el “asesino silencioso”. Su inhalación produce síntomas que pueden confundirse con malestares leves: dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia. Si la exposición continúa, la intoxicación puede ser letal.

En este caso, todo indica que la concentración alcanzó niveles fatales mientras los niños y la niñera permanecían dentro del domicilio.

Un barrio golpeado por la misma amenaza

Lo ocurrido en Villa Devoto no es un hecho aislado. El barrio ya había sido escenario de una tragedia similar tiempo atrás, cuando cinco integrantes de una familia murieron por intoxicación con monóxido de carbono. En aquel episodio, un bebé logró sobrevivir.

La repetición del drama genera preguntas inevitables: ¿se están realizando los controles adecuados en los sistemas de calefacción y agua caliente? ¿Existen campañas de prevención suficientes para advertir a la población?

Cada invierno, las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de revisar los artefactos a gas y garantizar una ventilación adecuada. Sin embargo, los casos continúan ocurriendo.

La combinación de bajas temperaturas, viviendas cerradas y sistemas de calefacción en mal estado se convierte en un cóctel peligroso.

El recuerdo de la niñera: “Era un angelito”

En medio del dolor, Soledad quiso dejar en claro que la niñera no tuvo ninguna responsabilidad en lo sucedido. “La niñera era un angelito, los amaba, los cuidaba mucho, me ayudaba con ellos”, expresó conmovida.

La joven compartía momentos cotidianos con los niños: paseos a la plaza, juegos, meriendas. “Iban a la plaza los nenes, mis angelitos”, recordó la madre, quebrada.

La muerte de María Belén también dejó una familia destrozada. Sus allegados la describieron como una persona responsable y cariñosa, comprometida con el cuidado de los pequeños.

En redes sociales, amigos y conocidos multiplicaron mensajes de despedida. El barrio entero acompañó el duelo.

El peligro invisible del monóxido de carbono

La tragedia vuelve a encender las alarmas sobre la importancia de la prevención. Según especialistas en seguridad domiciliaria, la mayoría de las intoxicaciones por monóxido de carbono se producen por:

  • Calefones con ventilación defectuosa

  • Conductos obstruidos

  • Estufas sin tiro balanceado

  • Hornallas encendidas para calefaccionar

  • Ambientes sin ventilación adecuada

El monóxido se genera cuando la combustión de gas es incompleta. En espacios cerrados y sin circulación de aire, el gas desplaza el oxígeno y provoca asfixia.

Una de las recomendaciones más reiteradas es la instalación de detectores de monóxido de carbono, dispositivos que emiten una alarma cuando los niveles superan lo permitido. Su costo es relativamente bajo en comparación con el riesgo que previenen.

También se aconseja realizar controles anuales de los artefactos a gas por parte de gasistas matriculados y verificar que los conductos de ventilación no estén bloqueados.

Responsabilidades y controles

Mientras la investigación avanza, surge la pregunta sobre la responsabilidad en viviendas alquiladas. ¿Quién debe garantizar que los artefactos estén en condiciones?

En términos generales, el propietario es responsable de entregar el inmueble en condiciones habitables y seguras. Sin embargo, el mantenimiento periódico suele recaer en el inquilino, dependiendo de lo establecido en el contrato.

Este tipo de tragedias abre un debate sobre la necesidad de controles obligatorios y certificaciones periódicas que eviten fallas estructurales.

Una comunidad en duelo

La cuadra de la calle Mercedes quedó marcada por el dolor. Las flores y velas comenzaron a aparecer en la puerta de la vivienda. Los vecinos se acercaron para acompañar a la familia.

“Es algo que no se puede creer. Eran chicos hermosos”, comentó una mujer que vive frente a la casa.

El silencio se convirtió en el lenguaje común del barrio. Nadie tiene palabras suficientes para explicar la pérdida de dos niños pequeños y una joven cuidadora en circunstancias que podrían haberse evitado.

Prevención: claves para evitar otra tragedia

Ante el impacto del caso, especialistas reiteran algunas medidas básicas:

  • No tapar rejillas de ventilación.

  • Verificar que la llama de los artefactos sea azul y no amarilla o anaranjada.

  • No utilizar hornallas ni el horno para calefaccionar ambientes.

  • Realizar revisiones anuales por profesionales matriculados.

  • Instalar detectores de monóxido de carbono.

  • Mantener una ventilación mínima permanente en los ambientes.

Estas recomendaciones, simples pero fundamentales, pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Una herida que vuelve a abrirse

La muerte de María Justina, Juan Martín y María Belén deja una marca imborrable. Villa Devoto vuelve a preguntarse cómo es posible que el monóxido de carbono siga cobrándose víctimas en pleno siglo XXI.

El caso no solo es una tragedia familiar: es también un llamado urgente a reforzar la prevención y los controles.

Mientras tanto, una madre enfrenta el dolor más profundo. “Mis angelitos”, los llamó. Dos palabras que resumen una pérdida imposible de dimensionar.

La investigación judicial continuará para determinar con precisión las responsabilidades y las fallas técnicas que derivaron en el desenlace fatal. Pero nada podrá devolver las risas infantiles que hasta hace poco llenaban la casa de la calle Mercedes.