Por Tulio Nuñez (*)

La tokenización llegó para aportar mayor dinamismo y crecimiento al sector agroindustrial, clave para el desarrollo del país. (Collage - foto andreas160578 en Pixabay)
Por Tulio Nuñez (*)
La innovación tecnológica continúa avanzando a pasos agigantados en Argentina y la tokenización de commodities se presenta como una nueva oportunidad para impulsar el mercado y promover la inclusión financiera en el país. De hecho, la adopción de soluciones basadas en la tecnología blockchain, como los tokens, abre las puertas a nuevos modelos de negocio y ofrece mejoras significativas en sectores clave de la economía.
Al respecto, la tokenización en el ámbito de los commodities tiene una gran potencialidad. Mediante la oferta privada de certificados de depósito (CD) en formato de tokens, se pueden digitalizar activos como oro, petróleo, granos y otros productos básicos.
Los Agentes de Liquidación y Compensación, autorizados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), pueden intervenir en las liquidaciones y compensaciones de estas operaciones. Los tokens que representan los CD se consideran valores negociables, siempre y cuando cumplan con las características establecidas por la ley.
De esa manera, la tokenización de commodities ofrece beneficios significativos, como la transparencia y la trazabilidad de cada token en la cadena de bloques. La información registrada en la blockchain garantiza la integridad de la inversión y permite a los inversores verificar el estado de sus activos en todo momento.
Además, reduce los costos y aumenta la eficiencia en las transacciones, lo que facilita la comercialización de activos ilíquidos (aquellos que tardan más en venderse y en cuyo proceso pueden perder parte de su valor) y contribuye en el incremento de la confianza en el mercado.
El sector agroindustrial se sigue consolidando como el principal segmento en impulsar el ingreso de divisas al país. El Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación estima que cerca del 50% de las exportaciones de Argentina provienen de commodities vinculados a los agronegocios.
En este sentido, la tokenización llega para aportar un mayor dinamismo y la posibilidad de hacer crecer aún este negocio clave para el país.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario reveló el año pasado que 65 de cada 100 dólares que se exportan en Argentina provienen del agro.
En este contexto se consolida la propuesta de una compañía como Agrotoken que, según explicó su CEO y cofundador, Eduardo Novillo Astrada, busca “hacer accesible el valor de los recursos naturales para todos, esto es tokenizar o convertir en criptoactivos cultivos reales como soja (SOYA), maíz (CORA) y trigo (WHEA)”. Y agregó: “Un token equivale a una tonelada de ese mismo cereal que se encuentra reservado en un acopio. Cada tonelada está validada por medio de la PoGR (Prueba de Reserva de Granos), que es transparente, segura, descentralizada y auditable en todo momento”.
A su vez, la infraestructura de la compañía provee diversas opciones para operar de forma diaria utilizando como respaldo la cosecha tokenizada, ya que el 80% de sus usuarios utiliza sus agrotokens para comprar insumos como semillas y fertilizantes, pero también se puede usar como garantía de créditos, abonar a través de la tarjeta Visa Agrotoken, en más de 100 millones de comercios en el mundo, de una forma fácil, transparente, eficiente y segura.
Además de haber sido pionera en vincular el mundo agro con las criptomonedas, Argentina tiene grandes oportunidades para tokenizar otros commodities claves para el desarrollo del país, como es el litio.
Según datos oficiales, las exportaciones de este mineral se triplicaron en solo un año, alcanzando en 2022 los USD 696 millones.
Al respecto, es enorme la potencialidad de generar más oportunidades para que nuevos pequeños inversores puedan ingresar a este segmento a través de la tokenización.
También hay mucho aún para explorar en la industria de la ganadería, el petróleo y el gas, donde ya comienzan a surgir proyectos que buscan impulsar el desarrollo productivo del país.
(*) El autor es Head of Legal & Compliance de Koibanx.