Qué pasó. Un niño francés fue invitado a realizar el puntapié en el partido que disputaron Marsella y Stade Rennes debido a que su padre era un fanático del Marsella y murió recientemente. El pequeño no pudo con su genio y, en lugar de hacer lo que le pidieron, se salió del libreto: se adueñó de la pelota y encaró al arco.
