El lunes por la noche, Ramiro circulaba con su auto por el barrio porteño de Belgrano cuando, metros antes de llegar al túnel de Avenida Libertador, un contundente objeto metálico golpeó su parabrisas con fuerza y lo partió. El objeto era un caño que atravesó el vidrio de palmo a palmo y que, unos centímetros más a la izquierda, podría haberle causado una muerte segura del conductor.











