Puertas y ventanas también merecen atención. Los cierres deben funcionar correctamente y los marcos no deberían presentar grietas, separaciones o sellos vencidos. Cuando la lluvia llega acompañada por ráfagas, el agua puede ingresar incluso por pequeñas rendijas. En zonas expuestas a vientos fuertes, pueden utilizarse protecciones temporales para vidrios, como persianas de tormenta o paneles previamente cortados.
Asegurar el exterior y reducir riesgos por viento
Los objetos sueltos del patio, balcón, terraza o jardín pueden transformarse en un peligro. Muebles livianos, macetas, tachos, herramientas, adornos y recipientes deben guardarse bajo techo siempre que sea posible. Si no hay lugar para moverlos, conviene sujetarlos bien y cubrirlos para evitar desplazamientos.
La poda preventiva también ayuda a disminuir daños. Las ramas secas, debilitadas o demasiado cercanas al techo, las ventanas o los cables pueden quebrarse con el viento. Retirar ramas sueltas y recortar sectores riesgosos permite reducir la posibilidad de golpes sobre la vivienda, vehículos o superficies vidriadas. Para árboles altos, ejemplares grandes o trabajos con herramientas de corte, lo recomendable es recurrir a personal capacitado.
En casas con sótano, subsuelo o espacios bajos, la bomba de desagote pluvial puede ser fundamental para limitar la acumulación de agua. Una prueba simple consiste en verter agua en el pozo y comprobar que el equipo se active y la evacúe correctamente. También hay que revisar que la salida no esté bloqueada. Cuando existe riesgo de cortes eléctricos, una batería de respaldo puede ser una medida útil.
Proteger plantas y organizar una respuesta familiar
El jardín también puede prepararse. Las plantas pequeñas pueden cubrirse con vidrio o plástico, siempre bien asegurados para que el viento no los levante. En canteros o coberturas vegetales bajas, una lona fijada con estacas puede ofrecer protección temporal. Las especies débiles pueden necesitar tutores para resistir mejor la lluvia y las ráfagas.
Si el terreno tiene sectores bajos donde suele acumularse agua, una zanja o barrera provisoria puede ayudar a desviar el excedente hacia otra zona segura. Organismos de respuesta ante emergencias recomiendan tener a mano materiales como láminas plásticas, arena y sacos de arena para armar protecciones temporales cuando sea necesario.
Además de preparar la casa, es importante que cada hogar tenga un plan. La familia debería saber cómo comunicarse, dónde reunirse y qué ruta tomar si las autoridades indican una evacuación. También conviene preparar un kit básico con agua, alimentos no perecederos, linterna, radio, pilas, botiquín, medicamentos necesarios y copias de documentos importantes.
La Cruz Roja Americana recomienda contar con alrededor de 3,8 litros de agua por persona y por día, con reservas para tres días en caso de evacuación y para dos semanas si se permanece en el hogar. Los documentos importantes deberían guardarse en recipientes resistentes al agua y ubicarse por encima del nivel que podría alcanzar una inundación.
Preparar la vivienda no requiere una obra compleja: muchas medidas son simples controles de mantenimiento. La diferencia está en hacerlos antes de la lluvia intensa, cuando todavía hay tiempo para limpiar, reparar, asegurar y organizarse.