“Estar sentada en la gala del Hospital de Niños de Los Ángeles, compartiendo una mesa con médicos y enfermeras que alguna vez nos sostuvieron cuando nuestro mundo parecía derrumbarse, fue una emoción difícil de explicar”, expresó.
La emoción también estuvo presente cuando Michael Bublé subió al escenario para cantar. Para Luisana, verlo actuar significó mucho más que disfrutar de su música: fue volver mentalmente a todo lo que habían atravesado juntos como familia.
“Ver a @michaelbuble subir al escenario a cantar, lo miré y pensé en todo lo que habíamos vivido… Entre tantas personas, solo él y yo sabíamos lo que nuestros corazones estaban sintiendo”, escribió.
En su reflexión, la actriz puso en palabras las marcas que dejan las experiencias más difíciles y explicó cómo el paso del tiempo transforma la manera de recordar el dolor.
“Porque hay heridas que sanan, pero dejan huellas para siempre. El dolor cambia con los años, pero nunca se olvida. Se transforma en una manera diferente de amar, de agradecer y de mirar la vida”, compartió.
La actriz también dedicó parte de su mensaje a las personas que estuvieron cerca de su familia durante el tratamiento de su hijo. Con palabras atravesadas por la fe, recordó el apoyo que recibió en los momentos en los que todo parecía demasiado difícil.
“Esa noche volví a recordar que, incluso cuando sentíamos que no podíamos más, Dios nunca nos soltó la mano. Nos rodeó de personas que fueron sus manos, sus abrazos y su amor en nuestros momentos más oscuros”, relató.
Finalmente, Luisana cerró su publicación con un mensaje de esperanza y gratitud por la vida y por quienes ayudaron a su familia a atravesar aquella etapa.
“Gracias, Dios, por la vida, por la esperanza y por cada ángel que pusiste en nuestro camino”, concluyó.
Noah nació en 2013 y es el mayor de los cuatro hijos de Luisana Lopilato y Michael Bublé. En 2016, cuando tenía apenas tres años, le diagnosticaron cáncer de hígado, una noticia que cambió por completo la vida de la familia.
Tras conocer el diagnóstico, sus padres decidieron poner en pausa sus compromisos profesionales para acompañarlo y concentrarse en su recuperación. La pareja comunicó públicamente la situación y explicó que el niño comenzaría su tratamiento médico en Estados Unidos.
El proceso incluyó quimioterapia y una intervención quirúrgica. En 2017, Noah respondió favorablemente al tratamiento y desde entonces se encuentra en remisión.
A casi una década de aquel diagnóstico, la experiencia sigue ocupando un lugar profundo en la historia familiar. Con su reciente publicación, Luisana Lopilato volvió a recordar aquel período desde el agradecimiento y la emoción, y destacó especialmente a los médicos y enfermeros que acompañaron a su hijo cuando más lo necesitaban.