Romina también fue contundente al contar su presente laboral: “Si vos me decís de los medios, no, no estoy trabajando de los medios. Aproveché ese momento en ahorrar algo y en poder ir haciendo mi emprendimiento, pero de los medios no nada, chicos, nada”.
Más allá de lo económico, lo que más la golpeó fue lo emocional. Según contó, muchas de las acusaciones públicas tocaron heridas profundas de su infancia. “A mí, lamentablemente, me trataron de algo muy feo que yo padecí muy chiquita… que era chorra”, dijo, antes de relatar un episodio traumático que vivió cuando tenía apenas ocho años.
Para Romina, revivir esas acusaciones tras salir del reality fue devastador: “Para mí salir de Gran Hermano y que me digan eso y que me digan otras cosas… fue muy feo”.
En ese contexto, dejó un mensaje directo para quienes opinan sin medir consecuencias: “ Hay que tener mucho cuidado cuando hablamos de alguien, porque vos no sabés por dónde pasó esa persona, vos no sabés qué le pesa”.
Finalmente, adelantó que parte de todo este dolor quedará reflejado en un proyecto personal: “Mi libro va a hablar un poco de eso y de muchas otras cosas”.