Con este panorama, presentamos una primera estimación de consumo de fertilizantes nitrogenados y fosfatados en maíz y trigo para la campaña 2022/23. Se deja al final del presente artículo un anexo con los supuestos metodológicos adoptados para llegar a estas proyecciones. Agradecemos la colaboración de Fertilizar y CIAFA (Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos) en la provisión de información y en la asistencia técnica. Dicho ello, el presente trabajo es responsabilidad exclusiva de la Dirección de Información y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.
En lo que hace a los fertilizantes nitrogenados, el uso de fertilizantes para el cultivo de trigo 2022/23 en Argentina caería a los niveles no vistos desde la campaña 2017/18. En línea con las mermas en las importaciones, se espera una caída del consumo de urea por hectárea en torno al 25%. Al mismo tiempo, nos encaminamos a una campaña de trigo que tendrá un millón de hectáreas menos que el actual año comercial. Consecuentemente, el consumo de nitrogenados en trigo aspira a caer cerca de un 36%.
El maíz también espera mostrar menos dosis de urea, en tanto persista la escasez de lluvias. El consumo de nitrogenados en maíz caería en torno a un 29%, en menor proporción que el trigo. La caída es de menor magnitud en vista de que la retracción de la superficie sembrada con maíz es menor que la sufrida por el trigo: el maíz se encamina a una campaña 2022/23 con un 5,2% menos de superficie, mientras el trigo cae más de un 14%.
En lo que hace a los fertilizantes fosfatados, se observan caídas de menor magnitud que los nitrogenados. Si bien el consumo de fosfatados como el MAP y DAP puede explicarse por un menor consumo por hectárea, estos fertilizantes son consumidos muy cerca de la siembra de los cultivos principalmente, a modo de arrancadores. Consecuentemente, la caída de consumo se explica con más ímpetu a causa de menor superficie sembrada, por encima de un menor consumo por hectárea, especialmente en trigo.
En este contexto, se proyecta una caída de consumo en fosfatados en torno al 23% para el trigo y de casi el 15% en el maíz. Es decir, en términos históricos el panorama de consumo de fosfatados no muestra los mínimos que se observan en nitrogenados. No obstante, la reducción en el uso de estos fertilizantes sigue siendo elevada. Así, a nivel consolidado la caída de consumo de fertilizantes fosfatados y nitrogenados en maíz y trigo pasaría de 4 Mt en la 2021/22 a cerca de 2,9 Mt para el año comercial 2022/23, una reducción total de consumo cercana al 28%.