Durante los alegatos, el fiscal de juicio de la Tercera Circunscripción Judicial, Mario Néstor Zudaire, sostuvo que las pruebas documentales permitieron establecer que Pereyra fue el autor de ambos ataques, mientras que su colega, Débora Roy Gitto, hizo hincapié en las lesiones contra la mujer, las que consideró agravadas por ser cometidas en un contexto de violencia de género.
Al respecto, señaló que la damnificada antes de su separación sufrió violencia psicológica, física y económica por parte del agresor, con quien mantuvo una convivencia.
Por su parte, el defensor oficial José Luis Guiñazú cuestionó la investigación y sostuvo que no hubo prueba testimonial ni se realizaron pruebas de parafina para constatar restos de pólvora en las manos del acusado.
Además, destacó que no se secuestró el arma agresora y que el damnificado se contradijo en sus declaraciones, por lo que solicitó la absolución del imputado, lo que fue rechazado por el tribunal.