Economía

La renovación de Hidrovía, entre la continuidad necesaria y un socio incómodo

El 30 de abril vence la concesión de la autopista fluvial Del Río Paraná, imprescindible para las exportaciones y la generación de divisas. El dragado está a cargo de la empresa belga Jan de Nul, mientras que el balizamiento lo hace EMEPA, del empresario arrepentido en la llamada Causa de los Cuadernos.
21 de abril de 2021 - 19:37
Incertidumbre por la renovación de la Hidrovía del Paraná.

Incertidumbre por la renovación de la Hidrovía del Paraná.

Como los ferrocarriles en el siglo XIX y parte del XX, hoy el grueso de las exportaciones argentinas dependen de un medio de transporte, el fluvial, que se realiza a través de la Hidrovía del Río Paraná, cuya concesión vence el 30 de abril. De modo sorpresivo, en el Ministerio de Transporte admiten que “la Unidad Hidrovía del Consejo Federal sólo se limita a decir que el 26 de abril se comunicará todo”.

Ese día hay una reunión de tal consejo, que todos esperan para ver cuál es la definición. Por la complejidad, técnica y legal del tema, lo más probable es que haya una prórroga de la concesión mientras se realizan los pliegos para el llamado a una nueva licitación. Este proceso, según calculan tanto actores público como privados, en el mejor de los casos llevaría entre 18 y 24 meses.

“Hay que definir la traza; mayores controles para la mercadería transportada, que hoy prácticamente no existe; el impacto económico y el ambiental, entre otras cuestiones. Con todo ello, resulta difícil pensar que la licitación tardará menos de dos años, cuando además debe pensar con sentido estratégico para las próximas dos o tres décadas”, señaló en una entrevista radial Jorge Taiana, senador del Frente de Todos por la Provincia de Buenos Aires.

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Taiana propuso armar una comisión bicameral, cuyo objetivo sea primero analizar el marco de la licitación, y una vez definida esta definir los controles estatales que tendrá la Hidrovía. Todos esperan el 26 como fecha de anuncios concretos del Consejo Federal, lo que permitirá saber cómo se sigue.

Un socio internacional y otro incómodo

En este momento, la concesión está a cargo de Hidrovía S.A., que se reparte acciones y ganancias por mitades iguales -el famoso 50/50- entre el grupo belga Jan de Nul y EMEPA, del empresario Gabriel Romero, originario de Chascomús.

Taina destacó esto en la entrevista, señalando “su vinculación con el mundo empresario a partir de Raúl Alfonsín”. Es un secreto a voces que “El Negro” Romero fue una de la cosas que tuvo que ceder Carlos Menem en la reforma constitucional de 1994 para obtener su reelección.

Romero se confesó arrepentido en la famosa “Causa de los Cuadernos”, declarado haber pagado una coima de 600.000 dólares en 2010, para prorrogar la concesión de Hidrovía hasta el 2020, al ex secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta. En ese momento, suponiendo que el hecho delictivo fuera cierto, sorprendió la cifra porque parece insignificante en comparación con el dinero que mueve la concesión de Hidrovía.

“Estamos ante un corrupto o un mentiroso”, ironizó Taiana. A partir de aquella declaración de Romero ante el fallecido juez federal Claudio Bonadio, la relación entre EMEPA y Jan de Nul está rota. La empresa belga, una de las cuatro grandes dragadoras del mundo (junto a dos holandesas y una china), ya anunció que cuando haya licitación se presentará para renovar, pero sin Romero.

El problema es que ocurre mientras tanto. Y aquí es donde técnicamente se abre una ventana de oportunidad para que el Gobierno corra del tema a Romero. Porque el dragado, que es 80% a 90% del trabajo, es más complejo, requiere una inversión de capital mayor, y lo realizan los belgas. Mientras que balizamiento es apenas el 10% a 20% restante, está a cargo de Romero y podría ser realizada por los propios trabajadores en una cooperativa, con el apoyo del Sindicato de Dragado y Balizamiento.

Desde un punto de vista puramente operativo, armar una draga llevar alrededor de tres años, mientras que su traslado por mar tarda de dos a cuatro meses. El 1º de mayo, necesariamente el trabajo será hecho por las dragas que Jan de Nul tiene instaladas en el Paraná. Mientras que el balizamiento es más sencillo y sólo requiere de embarcaciones en buenas condiciones. Muchas de ellas provienen de la disuelta empresa estatal Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA). Todas son operadas por trabajadores especializados, que pueden seguir realizando su trabajo con o sin Romero.

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