Todo eso hizo que comenzara con un estrés que le causó alopecia areata (repentina pérdida del cabello), “Sentí que tanta popularidad de golpe me había quemado”, reveló. Sin embargo, lo peor para ella fue la aparición pública de su padre, Horacio, para reclamar una casa familiar: “Eso terminó de detonar mi angustia. Varias marcas importantes decidieron romper los contratos. Me reclui. Mi ego se desplomó. Engordé y hasta sufrí antropofobia (miedo a las personas). Si lograba salir a la calle, no quería que la gente me mirase”.
Por suerte, conoció a Martín Insaurralde: “Superé un pasado tormentoso y aprendí a amar real y sanamente”, afirmó.