Algunas razones para amar y odiar a Maradona (al mismo tiempo)
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Algunas razones para amar y odiar a Maradona (al mismo tiempo)

A propósito de su enésima aparición estelar –el Diego meme bajo un rayo de sol en el estadio de San Petesburgo, el Diego fuck you tras el gol de Rojo, el Diego desmayo y muerte fake, el Diego resucitado en audio slow motion- escuché la también enésima interpretación de sus actos y su vida. "No hay grises ni término medio, a Maradona se lo ama o se lo odia".

Yo que no tengo una opinión formada sobre casi nada, en esta no puedo estar más en desacuerdo: una vida tan descomunal no admite lecturas binarias. A Diego Maradona se lo ama pero también se lo odia. Y se lo vuelve a amar, se le perdona todo hasta su próxima derrapada, que puede ser su baile en el cierre de campaña de Maduro o no admitir que la Claudia -su Claudia- tenga un novio nuevo.

Cuando lo atacan a Maradona yo lo defiendo. Y cuando lo aman sin concesiones yo saco alguna carta negativa. En esa contradicción vivo, hasta la próxima genialidad, o hasta que algún canal repite el gol a los ingleses con el subtitulado de Víctor Hugo. Supongo que nos pasa a todos: la piel de gallina cada vez que arranca eso del genio del fútbol mundial.

En 2005 los periodistas Marcelo Gantman y Andrés Burgo publicaron el libro "Diego dijo", con sus mil mejores frases. Está claro que ese libro merece una actualización urgente, porque Maradona debe estar ya cerca de las 5 mil frases célebres.

A Diego se le perdona todo cuando dice que el equipo del 86 le ganaría solamente uno a cero a Islandia, porque los jugadores de aquel equipo ya andan por los 60 años.  Se lo vuelve a criticar cuando no va al casamiento de su hija Dalma, quizás porque todos queríamos ver la foto del vals de Diego con Dalma. Tengo un tema con cómo baila el Diego: no el Diego de la cancha sino el Diego tirando a obeso, moviendo el cuerpo al ritmo de una cumbia made in Fiorito en una danza tribal en Marruecos. Amamos al Diego hincha incondicional de Messi y nos hacemos bien los boludos con el Diego que alguna vez vimos zamarreando a Rocío.

Esto es horrible de escribir pero supongo que todos ya lo pensamos: cómo va a ser el día en que se muera Maradona. Imagino un duelo nacional inédito, un velorio de esos de otro tiempo con millones en la calle. Pero a la vez no sé me ocurre en qué etapa Maradona estearemos, porque el tipo es impredecible. Hoy, en la fabulosa aventura por Rusia transitamos la esperada reconciliación con Guillote.

Mientras tanto, para descomprimir, Víctor Hugo le preguntó después de su falsa muerte cuantas veces lo habían matado ya. Diego le respondió cantando: "Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando".

Maradona es un amor adolescente: un día lo amás, otro lo odias, pero nunca lo vas a olvidar. Y lo último: que difícil ser Maradona, no? Cualquier salame (y esto me incluye) hablando de su vida todo el tiempo: escribo estas líneas y me siento como el que apareció comiendo un quesito mientras al Diego le faltaba el aire. Por eso dejamos acá, como diría un terapeuta, y por ahora hacemos las paces: perdón Diego, gracias por todo. Hasta la próxima.